La energía nuclear en España se encuentra en un punto crítico, ya que el Gobierno parece estar adoptando un enfoque más pragmático en materia energética. Este cambio es considerado positivo tras años de políticas que, marcadas por ideologías, han debilitado tanto la competitividad como la seguridad del suministro energético en el país.
A pesar de esta tendencia alentadora, es fundamental que el Gobierno aborde la excesiva carga fiscal y regulatoria que pesa sobre la industria nuclear. A partir de un informe recientemente elaborado por Kevin Fernández Cosials, se sostiene que el sector nuclear enfrenta una presión impositiva desproporcionada, que incluye la conocida Tasa Enresa, además de impuestos redundantes sobre combustible gastado y eco-tasas locales. Esta situación encarece la actividad nuclear y dificulta su competitividad frente a otras fuentes de energía.
La energía nuclear actualmente representa alrededor del 20% de la electricidad consumida anualmente en España, proporcionándola de forma estable, constante y sin emisiones de CO₂. Su relevancia se extiende más allá de la generación de energía, siendo crucial para la seguridad del suministro, la autonomía energética y la competitividad económica del país. La contradicción es evidente: se exige a las empresas que no busquen beneficios, mientras se mantiene una fuerte presión fiscal que las coloca en desventaja con respecto a tecnologías que, además, gozan de subvenciones.
Es momento de que el Gobierno convierta las palabras en acciones concretas. La reducción de la carga impositiva es imprescindible, así como la garantía de seguridad jurídica que permita al sector nuclear invertir, innovar y extender la vida útil de sus instalaciones basándose en criterios técnicos en lugar de decisiones políticas.
La fundación también hace un llamado a colaborar con todos los actores implicados: centrales nucleares, ayuntamientos, comunidades autónomas y el Ministerio para la Transición Ecológica. De esta forma, se busca promover una visión racional y sostenible del sector nuclear, la cual es fundamental para la transición energética y, en última instancia, para el bienestar de la población.
Desde la fundación se destaca que su compromiso va más allá de ser un simple observador; pretende ser un agente activo en el diálogo sobre la energía nuclear en España. Se resalta la importancia de su investigación, que incluye publicaciones como “España, energía nuclear y palos en las ruedas” y el “Índice Autonómico de Competitividad Fiscal”, lo que demuestra su involucramiento en el análisis de políticas públicas.
En un contexto global, la energía nuclear está recuperando protagonismo. Nuevos desarrollos en tecnología de reactores y estándares de seguridad transforman el panorama energético. Con la creciente preocupación por las emisiones de carbono, la energía nuclear se posiciona como una alternativa fiable, no solo por su capacidad de proporcionar un suministro constante, sino también por su potencial en la transición hacia un futuro más sostenible.
Sin embargo, el sector no está exento de desafíos. Las inquietudes sobre posibles sobrecostos en proyectos y la incertidumbre que generan los cambios en políticas públicas son cuestiones críticas que deben ser atendidas.
En este escenario cambiante, la industria nuclear tiene la oportunidad de reafirmar su papel esencial en la matriz energética de España, siempre que se tomen las decisiones correctas que fomenten su crecimiento y competitividad.
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