El domingo 30 de noviembre, a las 19 horas estaré en el espacio de la Universidad Anáhuac en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, lo que le agradezco mucho a ambas instancias por la invitación. Y hablaré sobre “Intención conceptual y diseño, un reto colaborativo entre editores y diseñadores”, lo que me entusiasma mucho porque el diseño editorial es parte fundamental de mi trayectoria profesional. Pero ¿qué es el diseño editorial? Bueno, se explicar de forma muy sencilla, pero implica múltiples factores que trataré de exponer.
El diseño editorial es el área del diseño gráfico que se dedica a organizar contenidos textuales y visuales para publicaciones impresas o digitales y producir experiencias de lectura claras, funcionales y estéticas de forma responsable y cuidada. Implica trabajar con tipografía (letras), retículas, jerarquías, ritmo visual, imágenes y todos los elementos formales del diseño para comunicar información de manera certera, asertiva y efectiva. Es decir que el diseño editorial es la aplicación de los elementos formales del diseño en un espacio (página) en la que se distribuyen elementos como textos e imágenes, y se usan colores, tamaños o contrastes, por ejemplo, para procurar que se lea correctamente la información.
A partir de esa definición, podemos ir hablando de otros elementos fundamentales. Por ejemplo, la retícula, que es la estructura invisible que organiza la página, las líneas que si vemos cuando diseñamos con los programas especializados, pero que no se imprimen o se muestran. La retícula permite ordenar y alinear los contenidos, jugar con las proporciones, ubicar las imágenes, definir márgenes, configurar columnas y, finalmente, lograr una coherencia visual en la publicación. En una publicación, los diseñadores trabajamos con la misma retícula base, aunque claro, a veces hay variaciones si funcionan para el objetivo de la comunicación. La retícula es un sistema que garantiza coherencia, legibilidad y ritmo en toda la publicación.
Otro elemento indispensable es la tipografía. Como ustedes habrán notado, existen diversas familias tipográficas. Si han utilizado alguno procesador de textos, seguramente usaron ya Times New Roman que pertenece a las serifas clásicas; Arial y Helvetica que son san serif, y ahora Calibri, bueno pues cada una de esas son familias tipográficas que podemos usar en diseño. Hay un cúmulo importante de literatura con respecto a la legibilidad de cada una de las familias tipográficas y sus usos en los diferentes dispositivos, pero eso lo dejamos para otras columnas. La elección de la tipografía es un asunto de importancia para el diseño, ya que define tono, legibilidad, jerarquía y carácter a la publicación. No es lo mismo una fuente (o tipografía) para un libro de Porrúa que para una revista como Vanidades. El tamaño, el interlineado (espacio entre líneas), el espaciado entre letras y la relación entre los títulos, subtítulos y cuerpos de textos, forman parte de la narrativa visual que el lector experimenta. Elegir bien la letra define si el texto se lee o no se lee, y además muchas veces influye en la comprensión lectora.
Otro elemento para considerar cuando se hace diseño editorial es el ritmo visual, que se crea con la alternancia entre bloques de texto, espacios en blanco, imágenes, detalles gráficos y de ornato y variación en la composición general. El ritmo visual influye directamente en la experiencia de lectura para hacerla dinámica y fluida o no. En este ritmo visual también interviene la jerarquía visual, que ordena la información según su importancia y permite que quien lee identifique qué debe leer primero y qué al final. Es una forma de indicar a quien lee en que dirección hacerlo. El ritmo visual crea una especie de respiración de las páginas que acompaña al lector en su experiencia de lectura.
Por supuesto que hay otros elementos que se van utilizando en el proceso de diseño editorial, por ejemplo, el color. Que nos ayuda a dar ritmo, jerarquía y ornato a la página. Así como el tamaño de los elementos, la dirección o la combinación de variantes tipográficas. Con todo ello vamos dando forma a la página, pero siempre con el objetivo de que la comunicación sea eficiente, certera y asertiva.
Para concluir, por el momento, esta la imagen, que además de ilustrar la composición editorial acompañando el contenido del texto, dialoga con otras imágenes y le da un carácter estético a la página y a la publicación. La imagen no solo ilustra, sino que ancla, enmarca y expande el contenido textual, por ejemplo, las infografías. Es un punto o nodo narrativo dentro del sistema editorial.
Se quedan muchas cosas en el tintero que se pueden abordar sobre el diseño editorial, pero ya he abierto boca para futuras columnas, ya les contaré cómo fue la experiencia de la FIL Guadalajara 2025, todo apunta a que será un evento extraordinario, de deleite absoluto entre tanta publicación apasionante.
Nos vemos pronto para seguir hablando de diseño.


