Tras caer el pasado viernes en las semifinales de Roland Garros frente al serbio Novak Djokovic. Rafael Nadal regresó a Manacor con el objetivo de coger aire y enfriar la mente para decidir cuál sería su ruta en los próximos meses. Después de una exigente gira sobre tierra batida, en la que ha competido en cinco torneos durante los dos últimos meses, el balear quería comprobar la respuesta de su cuerpo y finalmente ha decidido frenar en seco; el campeón de 20 grandes, de 35 años, no competirá en Wimbledon, la próxima gran cita del calendario de la ATP, ni tampoco en los Juegos Olímpicos de Tokio.
INFORMACIÓN
“Hola a todos. Quiero comunicaros que he decidido no participar en la próxima edición de Wimbledon que se disputará del 28 de junio al 11 de julio. Tampoco jugaré los Juegos Olímpicos previstos finalmente del 24 al 30 de julio. Es una decisión que nunca resulta fácil de tomar y tras escuchar mi cuerpo y hablar con mi equipo entiendo que es la acertada. Con el objetivo de alargar mi carrera deportiva y seguir haciendo lo que me hace feliz; competir al máximo nivel y seguir luchando por retos profesionales y personales al máximo nivel de manera competitiva.
La renuncia al grande británico se debe, según explica, a la estrechez del calendario. Este año, la pandemia obligó a retrasar una semana el inicio de Roland Garros. Por lo que la transición hacia Londres es más acelerada y su físico no responde a estas alturas como lo hacía cuando era más joven. “El hecho de que haya solo dos semanas no ha ayudado a que mi cuerpo pueda recuperarse de la siempre exigente temporada de tierra batida. Han sido dos meses de un gran esfuerzo [22 partidos] y la decisión que tomo va enfocada al medio y largo plazo”, continúa Nadal en su mensaje.
Antes de abandonar el Bois de Boulogne el mallorquín dejó en el aire su participación en Wimbledon y previamente ya había insinuado que no tenía claro viajar en julio a Japón. “En un mundo normal, nunca pensaría en perderme unos Juegos, por supuesto, pero en estas circunstancias no lo sé”, señaló el 11 de mayo, a las puertas de jugar en Roma; “también influye que tengo casi 35 años, así que tomo las decisiones según lo que mi cabeza y mi cuerpo me exigen en cada momento”.
De este modo, Nadal considera que lo mejor es reservarse y empezar a pensar en la gira veraniega sobre cemento. Con el US Open de Nueva York (del 30 de agosto al 12 de septiembre) como objetivo primordial y sopesando jugar antes en Montreal (del 9 al 15 de agosto) o Cincinnati (del 16 al 22). En estos momentos de mi carrera como deportista. Una parte importante es la prevención de cualquier tipo de excesos en mi cuerpo que pudieran impedirme seguir luchando en el medio y largo plazo por los títulos. Quiero mandar un saludo especial a todos mis fans en el mundo, a aquellos en el Reino Unido y en Japón”, añade.
“Los Juegos Olímpicos han significado mucho en mi carrera [oro individual en Pekín 2008 y en dobles en Río 2016, junto a Marc López] y siempre fueron una prioridad como deportista, donde encontré el ambiente que todo deportista quiere sentir al menos una vez en su carrera. Personalmente tuve la suerte de vivirlos intensamente en tres ocasiones y además ser el abanderado de mi país”, concluye Nadal. Esta temporada ha disputado 27 partidos y también renunció a varias citas (Róterdam, Acapulco, Miami y Dubái) antes de su desembarco en la arcilla. En esa franja, el balear permaneció 56 días sin competir.


