El Instituto Baker ha propuesto establecer un mecanismo trilateral de control para las inversiones chinas dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esta iniciativa busca proporcionar mayor certidumbre a México en relación a los flujos de capital provenientes de China, un área que, a diferencia de Estados Unidos y Canadá, carece de un mecanismo de supervisión robusto.
De acuerdo con el Instituto, la Inversión Extranjera Directa (IED) china en México se estima en alrededor de 15,000 millones de dólares, cifra que contrasta notablemente con los aproximadamente 2,000 millones reportados oficialmente por el gobierno mexicano hasta 2024. Aún así, esta cantidad sigue siendo inferior al 10% de la IED estadounidense en el país, que alcanza los 145,000 millones de dólares.
El organismo considera que sería prudente monitorear más de cerca las inversiones chinas, especialmente en sectores estratégicos como vehículos conectados, producción de chips y suministros médicos. En un contexto donde el riesgo de seguridad nacional es una preocupación creciente, el Instituto instó a adoptar medidas que impidan que México y, en menor medida, Canadá, se conviertan en puertas traseras para la entrada de productos chinos al mercado estadounidense.
“Es crucial contar con definiciones claras sobre qué constituye el transbordo de mercancías, facilitando así la labor de las agencias reguladoras y las partes interesadas”, se señala en la propuesta. Estas reglas podrían simplificar la gestión de las exportaciones dentro del marco del T-MEC, que ya establece ciertas excepciones respecto a los cargos por transbordo.
Además, el Instituto destaca la importancia de mantener flexibilidad en las reglas de origen automotriz, permitiendo la incorporación de hasta un 25% de piezas no norteamericanas. Esto resulta relevante dado que, actualmente, diversos componentes no están disponibles en América del Norte.
Por otro lado, sugieren que se introduzca un nuevo capítulo en el T-MEC dedicado a la eliminación de aranceles, la armonización de regulaciones y la cooperación en el almacenamiento y procesamiento de minerales de tierras raras. Como se ha visto, la dependencia de China para estos materiales estratégicos plantea un desafío que Estados Unidos, México y Canadá podrían abordar colaborando más estrechamente.
Entre las recomendaciones que el Instituto Baker ha presentado, destacan:
– Implementar un mecanismo trilateral para la supervisión de inversiones chinas, lo que ayudaría a mitigar riesgos asociados.
– Establecer un monitoreo riguroso de inversiones en sectores cruciales, como vehículos conectados y suministros médicos.
– Impedir que México y Canadá se utilicen como rutas para la introducción de productos chinos al mercado estadounidense.
– Precisar las definiciones de transbordo de mercancías para facilitar regulación y control.
– Asegurar que las reglas de origen automotriz continúen permitiendo la inclusión de componentes no norteamericanos hasta un 25%.
– Introducir un capítulo enfocado en minerales de tierras raras, armonizando regulaciones y eliminando aranceles.
La colaboración entre México, Canadá y Estados Unidos es esencial para fortalecer la cadena de suministro y reducir la dependencia de China, lo que podría abrir nuevas oportunidades económicas en la región. Con desafíos y riesgos en el horizonte, la implementación de estas recomendaciones podría ser clave para el futuro del T-MEC y la seguridad económica de los tres países.
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