A medida que la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) abrió sus puertas, el 30 de noviembre de 2025, el auditorio Juan Rulfo se convirtió en el escenario de un evento memorable. El escritor y periodista Amin Maalouf, reconocido por su profunda conexión con las culturas del mundo, inauguró la feria recibiendo el prestigioso Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances. Con una serenidad que parece ser una herencia de generaciones de narradores, Maalouf dejó una huella imborrable en el público al pronunciar: “Nuestra especie ha hecho realidad, en las últimas décadas, sueños que acariciaba desde hace milenios”.
La sala, repleta de asistentes, se sumió en un silencio reverente mientras Maalouf compartía un discurso que combinaba nostalgia y asombro por los logros de la humanidad. Agradeció con notable emoción por el premio que, según sus palabras, celebra la literatura y la diversidad cultural, y reflexionó sobre la dualidad de emociones que nos acompañan en el presente: la inquietud y la fascinación. Mientras alababa las maravillas del acceso a la información en la era digital, también expresó su preocupación por el resurgimiento de la guerra y el debilitamiento de la democracia en lugares que se creían seguros.
Su mensaje se centró en el avance tecnológico y su irreversible desarrollo, advirtiendo que “ningún Estado, por poderoso que sea, podría detener el curso de la ciencia”, aunque las mentalidades pueden revertirse. La literatura, argumentó, es una herramienta ética vital en tiempos de cambios vertiginosos. La necesidad de entender la complejidad del mundo, reconocer la interconexión de nuestros destinos y valorar los principios humanos son, según Maalouf, imperativos que la literatura puede ayudarnos a alcanzar.
En una sesión posterior con la prensa, Maalouf profundizó en sus inquietudes sobre el conflicto israelo-palestino y su necesidad de silencio para escribir. En un mundo cada vez más ruidoso, simbolizó la dificultad de encontrar ese espacio vital donde se puede reflexionar de manera clara. Al señalar su reciente giro hacia el ensayo, expuso que la ficción ya no le basta para expresar su visión sobre un mundo complejo.
La inauguración también destacó otros momentos significativos, como la donación de la biblioteca personal de Juan José Arreola a la Universidad de Guadalajara, una acción celebrada por su significado en la preservación del pensamiento literario y cultural. En un contexto en el que también se realzó la conectividad entre México y España, como lo afirmó el alcalde de Barcelona, el evento se erigió como un testimonio de la importancia de la FIL en el ámbito literario internacional.
Con la asistencia de dignatarios y representantes del gobierno, la inauguración de la FIL se cerró con un largo aplauso, no solo como reconocimiento al brillante discurso de Maalouf, sino también a la claridad con que se abordaron los retos contemporáneos. La feria, que surgió hace casi cuatro décadas, reafirma su lugar como un pilar cultural, promoviendo no solo la literatura, sino también un diálogo imprescindible en la búsqueda de un entendimiento compartido en un mundo en constante cambio.
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