Para quienes somos parte de la cultura cristiana, la Navidad es una festividad que nos reúne en familia y amigos, y es de las fechas más representativas de todo el año. La Navidad celebra el nacimiento de Jesucristo en un pesebre en Belén. La Iglesia cristiana estableció el 25 de diciembre como día de celebración a partir del siglo IV. En esta conmemoración se entrelazan la tradición cristiana y las tradiciones populares de cada cultura, especialmente a través de sus símbolos y rituales.
En México celebramos la Navidad desde el 16 de diciembre, cuando inician las posadas. Estas fiestas rememoran la peregrinación de María y José en busca de morada antes del nacimiento de Jesús. Son nueve posadas, que simbólicamente se han interpretado como los nueve meses de gestación de María. Según diversas fuentes académicas, el origen de las posadas se remonta al siglo XVI y combina elementos rituales cristianos con prácticas indígenas; como muchas de nuestras tradiciones, es una expresión cultural mestiza.
Las posadas reúnen tradiciones populares como la comida, el ponche y las piñatas, todo lleno de color, luz, sabores y olores que construyen memorias a lo largo de la vida. A mí todavía me tocaron posadas llenas de luces de bengala, velas, procesiones y aguinaldos. Este año asistí a una con todo -excepto las bengalas- y me llenó de ilusión pensar que seguimos conservando tradiciones que nos acercan a nuestra cultura y que se disfrutan en familia y con amigos.
Las piñatas forman parte esencial de las posadas y con el tiempo se ha extendido a las fiestas infantiles, donde hoy existen en múltiples formas, colores y personajes. Las piñatas tradicionales tienen siete picos que se interpretan como los siete pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. Al romper la piñata caen dulces que las y los asistentes recogen de forma rápida y entusiasta para ganar lo más posible. Hace algunos años eran de barro recubierto por papel periódico y de ella saltaban frutas como mandarinas, caña, manzanas y tejocotes. Ahora son de papel maché. Las piñatas son un ejemplo de diseño simbólico popular, que además de su origen ritual, se han resignificado en elementos indispensables para festejar el cumpleaños en las fiestas infantiles, en donde su diseño responde al personaje preferido de la niña o niño que se festeja.
Otro de los elementos representativos de esta época es el nacimiento. En las posadas se lleva a los peregrinos al frente mientras se canta la letanía para pedir posada. Los nacimientos son una representación visual del nacimiento de Jesucristo y tienen un origen pedagógico: es un ejemplo del uso de la imagen como elemento de construcción de conocimiento. El nacimiento suele colocarse bajo el árbol de Navidad, que se integró a la tradición cristiana en Europa entre los siglos XVI y XVII. En la noche del 24 de diciembre se coloca la figura del niño Jesús como parte de la tradición popular.
La cena de Nochebuena en México tradicionalmente se celebra en familia, se preparan platillos como pavo, bacalao, romeritos con tortitas de camarón entre otros que, por su elaboración, suelen cocinarse desde días antes. También se abren regalos, ya sea de intercambio o para quienes asisten, lo que se asocia simbólicamente con los dones que los Reyes Magos llevaron a Belén y para el Niño Jesús. Esta cena ha generado imaginarios muy específicos en la cultura mexicana, que todas y todos reconocemos.
La flor de Nochebuena es tradicional, estrechamente vinculado con la Navidad, ya que florece en esta época. Sus colores coinciden con los que representan simbólicamente la Navidad: rojo, verde y dorado. Se asocia con la renovación de la vida y el ciclo solar. En el imaginario mexicano, la Nochebuena simboliza la esperanza y la buena fe, y nos remite a momentos de amor y alegría junto a quienes queremos.
La Navidad es una época asociada con la paz, la humildad, la esperanza, la renovación y el amor; una tradición que nos conforma como cultura. Deseo que sea un tiempo de recogimiento y encuentro, para compartir con sus familias y seres queridos momentos de paz, amor y alegría. ¡Muy feliz Navidad! Nos vemos pronto para seguir hablando de diseño.


