El Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero (CESF), en su última sesión, ha destacado la limitada disponibilidad de información para evaluar la actividad económica nacional durante el cuarto trimestre de 2025. Sin embargo, se anticipa un repunte en comparación con el tercer trimestre y una recuperación gradual durante 2026 y 2027, aunque el entorno económico presenta riesgos a la baja que no deben ser ignorados.
En un contexto donde la calificación crediticia soberana de México mantiene su grado de inversión por parte de todas las agencias evaluadoras, el CESF subrayó el comportamiento ordenado y de baja volatilidad en los mercados financieros locales. Desde la última sesión del consejo, el tipo de cambio del peso mexicano respecto al dólar estadounidense ha registrado una apreciación de más del 2%. Sin embargo, las tasas de interés en los valores gubernamentales han mostrado incrementos en casi todos los segmentos, especialmente en los de mediano y largo plazo, mientras que los principales índices bursátiles se han mantenido estables desde su cierre en septiembre.
El sistema financiero mexicano, según reporta el CESF, se mantiene en una posición robusta y resiliente, lo que le permite absorber posibles choques y garantizar un funcionamiento estable, incluso ante escenarios adversos. La banca comercial cumple con creces los requerimientos mínimos de capital y liquidez, fortaleciendo su capacidad para enfrentar la incertidumbre.
A nivel global, se estima que la actividad económica siguió moderándose en el cuarto trimestre de 2025. A pesar de que las proyecciones de crecimiento para la economía mundial indican una desaceleración más moderada de lo previamente previsto, persiste un alto grado de incertidumbre, en gran parte relacionado con las medidas arancelarias impuestas por Estados Unidos. Este clima de desconfianza ha contado con episodios de volatilidad moderada en los mercados financieros, impulsada por la falta de datos económicos y la cautela frente a las altas valuaciones del sector tecnológico.
Finalmente, el CESF ha indicado que los riesgos globales que podrían impactar la estabilidad financiera todavía persisten, lo que subraya la necesidad de un monitoreo continuo y una preparación adecuada para responder a posibles eventualidades. La situación actual exige atención y análisis constante para asegurar la salud tanto del sistema financiero mexicano como de la economía en su conjunto.
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