La próxima revisión del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para principios de enero de 2025, ha generado un gran interés particularmente en Jalisco, un estado que alberga una considerable industria manufacturera. Aunque este proceso no se focaliza en una renegociación profunda, se anticipan ajustes importantes, especialmente en el aspecto de las reglas de origen.
Ernesto Sánchez Proal, presidente de la American Chamber of Commerce (AMCHAM) capítulo Guadalajara, ha señalado que los ejecutivos de grandes empresas estadounidenses que operan en Jalisco consideran que se trata de una revisión técnica del acuerdo. Sin embargo, se prevé un endurecimiento significativo en el contenido regional, especialmente respecto a los insumos provenientes de Asia, y en particular de China, que han sido un punto de preocupación en la economía global.
Durante una reciente reunión del Consejo de Grandes Empresas Americanas de la AMCHAM en diciembre, se discutió el impacto de una visita a Washington en la que los directivos se reunieron con funcionarios de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y legisladores. La retroalimentación fue positiva, reflejando una alta satisfacción del gobierno estadounidense con la colaboración de México en materia comercial y temas de seguridad. Sin embargo, también quedó claro el interés de Estados Unidos por disminuir la dependencia de componentes fabricados fuera de la región del T-MEC, lo que podría tener implicaciones para la cadena de suministro en Jalisco.
Además, hay especulaciones sobre la posibilidad de que el origen del capital se considere un criterio adicional dentro de las reglas de origen. Esto podría repercutir directamente en Jalisco, que busca atraer inversión extranjera, ya que algunas empresas de capital asiático, que tienen intenciones de operar en el país, podrían enfrentarse a penalizaciones a pesar de cumplir con las regulaciones de origen si son valoradas negativamente por su procedencia geográfica.
Si bien estos puntos son aún especulativos, sugieren un enfoque más estricto y podrían alterar de manera significativa el panorama de inversiones en la región. La revisión de este tratado podría redefinir el futuro comercial no solo de Jalisco, sino del país en su conjunto, abriendo interrogantes sobre la conexión entre inversión, regulación y la economía mexicana en el contexto global.
A medida que se aproximan las fechas de la revisión, el sector empresarial y la comunidad comercial deben prepararse para adaptarse a cambios que, aunque todavía no se materializan completamente, ya están perfilando el futuro del comercio en América del Norte.
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