México se encuentra en el último día de 2025 enfrentando un fenómeno meteorológico significativo que promete traer numerosas complicaciones en diversas regiones del país. Las condiciones climáticas, marcadas por un periodo de lluvias persistentes, impactan especialmente a los estados del sureste como Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Tabasco. Este evento, popularmente conocido como “tormenta negra”, se desencadena debido a la confluencia del frente frío número 25, sistemas de baja presión y la intensa entrada de humedad desde el océano Pacífico y el Golfo de México.
Las expectativas de lluvia son alarmantes, sobre todo en Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Tabasco, donde se prevén acumulaciones pluviales que podrían provocar desbordamientos de ríos, crecidas de arroyos y deslaves. Estas situaciones son particularmente preocupantes en áreas montañosas y comunidades cercanas a cuerpos de agua, donde el riesgo de desastres naturales aumenta exponencialmente. Guerrero también se encuentra en la lista de los estados más afectados, especialmente en sus regiones serranas y costeras, donde la saturación del suelo puede generar daños en las vías terrestres.
En el centro del país, las lluvias se sentirán con fuerza en Puebla y el Estado de México, donde se anticipan inundaciones y encharcamientos en áreas urbanas. Las zonas con terrenos accidentados corren el riesgo de deslaves, y en las áreas metropolitanas, las condiciones climáticas podrían ocasionar problemas de movilidad. En el Valle de México, incluida la Ciudad de México, las lluvias serán constantes; aunque no hay una alerta oficial bajo el término “tormenta negra”, los niveles de precipitación anticipados podrían provocar que se emitan alertas locales por riesgo de inundaciones.
No se limitan a estos estados; San Luis Potosí, Hidalgo, Querétaro, Nuevo León, Campeche y Yucatán también podrían experimentar chubascos severos, acompañados de intensas ráfagas de viento y visibilidad reducida en las carreteras.
Es importante entender que la “tormenta negra” no es un término oficial dentro del sistema meteorológico mexicano. Se usa para descriminar episodios de lluvias prolongadas, nublados densos y poco sol durante varios días. Este tipo de fenómeno ocurre cuando masas de aire frío interactúan con aire cálido y húmedo, creando inestabilidad atmosférica que favorece acumulaciones considerables de lluvia. A finales de 2025, este patrón se ve reforzado por el mencionado frente frío que contribuye a mantener las lluvias.
Con el inicio de 2026 en el horizonte, las autoridades instan a la población de las regiones afectadas a mantenerse informada y a tomar precauciones. El panorama de lluvias generalizadas parece ser un tema que marcará el comienzo del nuevo año, dejando a su paso consideraciones sobre la seguridad y el bienestar de las comunidades involucradas.
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