Bulgaria ha dado un paso histórico al adoptar el euro como su moneda oficial, convirtiéndose en el país número 21 en unirse a la Eurozona. Este cambio, efectuado el 31 de diciembre de 2025, marca la despedida del leva, que había estado en circulación desde finales del siglo XIX. Con una población de aproximadamente 6.4 millones de habitantes, Bulgaria se embarca en una nueva era económica en medio de sentimientos de incertidumbre y esperanzas.
En la capital, Sofía, miles de ciudadanos desafiaron las gélidas temperaturas para asistir al tradicional concierto de Nochevieja frente al antiguo Palacio Real. La celebración se vio acompañada por proyecciones de monedas de euro búlgaras en la fachada del Banco Nacional de Bulgaria, simbolizando un nuevo comienzo a la medianoche.
El presidente Rumen Radev subrayó en un discurso televisado que la introducción del euro es un paso crucial hacia la integración completa del país en la Unión Europea. Sin embargo, expresó su pesar por la falta de un referéndum que consultara la opinión pública, un aspecto que ha generado divisiones en la sociedad búlgara.
En los días previos a la adopción de la nueva moneda, los comerciantes ya mostraban precios tanto en leva como en euros, anticipando el cambio que se avecinaba. Vlad, un jubilado de 66 años, manifestó su optimismo sobre el futuro de Bulgaria en la Eurozona, subrayando la importancia de permanecer alineados con Europa y alejarse de la influencia de Moscú.
A pesar del optimismo, persisten dudas sobre el impacto del euro en la economía del país, con muchos ciudadanos temerosos de que la transición desencadene una espiral inflacionaria. En noviembre, los precios de los alimentos ya habían aumentado un 5% en comparación con el año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Los líderes búlgaros han intentado calmar esas preocupaciones, prometiendo que la adopción del euro no solo dinamizará la economía, sino que también proporcionará una barrera contra influencias externas.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, aseguró que el euro traería beneficios tangibles a los ciudadanos y a las empresas de Bulgaria, facilitando viajes, aumentando la transparencia y fortaleciendo la competitividad del mercado.
Con todo, Bulgaria enfrenta una serie de desafíos adicionales. Las recientes manifestaciones anticorrupción han llevado a la caída del gobierno de coalición conservador que había asumido el poder menos de un año atrás. Ante la perspectiva de nuevas elecciones legislativas, la nación se halla en un momento decisivo que podría influir en su rumbo futuro.
La adopción del euro simboliza tanto una esperanza de estabilidad económica como una serie de retos que el país deberá superar en su camino hacia una integración plena y exitosa en la Eurozona.
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