El 19 de diciembre del pasado año, el gobierno mexicano firmó permisos de generación para 12 parques fotovoltaicos y seis eólicos que, en conjunto, suman una capacidad de 3,475 megawatts. Sin embargo, a pesar de esta significativa capacidad anunciada, los expertos advierten que la posibilidad de que estos proyectos lleguen a operar de manera efectiva se encuentra en un estado de incertidumbre.
Las instalaciones previstas, que incluyen 2,451 megawatts de energía fotovoltaica y 1,023 megawatts eólicos, fueron seleccionadas durante una convocatoria de atención prioritaria. Sin embargo, como señala Víctor Ramírez Cabrera, experto en el sector eléctrico, este avance no garantiza su materialización. Los proyectos aún necesitan establecer acuerdos bilaterales para la venta de energía, así como garantizar esquemas de financiamiento, lo que complica su viabilidad.
El camino hacia la ejecución de estos proyectos no es sencillo. “La parte financiera dependerá de los acuerdos bilaterales que logren las empresas, y esto no quiere decir que estén seguros”, explica Ramírez Cabrera. En este contexto, es crucial que los desarrolladores obtengan con prontitud un comprador que lleve los proyectos hacia su ejecución.
Desde el punto de vista técnico, los proyectos tienen a favor su viabilidad debido a su planificación en zonas con alta demanda energética, como la Península de Yucatán y la región Occidental. Sin embargo, la confianza de los inversionistas sigue siendo un desafío, reflejando la cautela que prevalece tras el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Carlos Flores, especialista en energía, sugiere que aunque el proceso minimiza riesgos regulatorios, aún enfrentan obstáculos financieros, sociales, ambientales y de interconexión.
Es importante señalar que de los permisos otorgados, destacan los parques “La Alegría” y “La Esperanza” en Campeche, con capacidades de 694 y 350 megawatts respectivamente, bajo la gestión de SunStone Power. También resalta el parque eólico “Panabá 8” de 252 megawatts en Yucatán, cuyo desarrollador es Elecnor, una firma española. Otros proyectos importantes incluyen “Central Energía Solar Herrera” en Puebla, con 231 megawatts, y el parque eólico “Vientos del Caribe” en Quintana Roo, estimado en 181 millones de dólares de inversión.
Cabe mencionar que detrás de algunas de estas iniciativas están empresas como Dhamma Energy, parte de la filial energética de la petrolera italiana ENI, y la filial mexicana de Iberdrola, Green Park Energy. Sin embargo, persiste la inquietud sobre si todos estos proyectos se concretarán, ya que la experiencia indica que es poco probable que se materialicen al 100%.
En conclusión, aunque la firma de estos permisos representa un avance hacia el desarrollo de energías renovables en México, la realidad muestra que lograr la ejecución de estos proyectos requerirá de esfuerzos adicionales significativos, así como de un entorno que recupere la confianza de los inversionistas. Esperemos que futuras convocatorias puedan sumar esfuerzos para alcanzar los objetivos a largo plazo establecidos por la Secretaría de Energía.
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