En un ambiente de serenidad y civismo, la marcha “Por la Defensa de la Soberanía Nacional” se llevó a cabo el 10 de enero de 2026, partiendo desde el emblemático Ángel de la Independencia hasta llegar al Hemiciclo a Juárez. La Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México reportó una afluencia aproximada de 4,000 personas, quienes participaron en este evento sin que se registraran incidentes negativos.
Las autoridades, particularmente la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC-CDMX), confirmaron que la movilización transcurrió de manera pacífica. No hubo confrontaciones ni daños a la infraestructura urbana, lo cual es un indicativo del compromiso de los asistentes con la orden y la seguridad. Un equipo del Grupo de Diálogo y Convivencia, conformado por personal de diversas dependencias, estuvo presente para dar seguimiento al desarrollo de la manifestación, asegurando que todo se mantuviera en el marco del respeto y la tranquilidad.
Este tipo de eventos refleja la vitalidad democrática del país, permitiendo que la ciudadanía se exprese en torno a temas de gran importancia nacional. Sin embargo, la atención también se dirige hacia otras partes de América Latina. En Venezuela, seguidores del presidente Nicolás Maduro movilizaron a aproximadamente 1,000 personas para demandar la libertad del mandatario depuesto, quien fue capturado en un bombardeo estadounidense días antes.
La situación en Venezuela es alarmante, pues ha sido reportado que más de 100 personas, incluyendo civiles y miembros de las fuerzas armadas, perdieron la vida en esos ataques. Esta crisis ha llevado al chavismo a convocar movilizaciones diarias desde el 3 de enero, momento en que la capital, Caracas, se vio marcada por la devastación de los bombardeos. Con su esposa, Cilia Flores, Maduro está ahora enfrentando un juicio por narcotráfico en Nueva York, convirtiendo la situación en un punto de efervescencia política.
Con estas dos movilizaciones, se vuelve evidente que la lucha por la soberanía y la justicia es un tema recurrente en diferentes regiones de América Latina, donde la voz de los ciudadanos se alza, ya sea para reclamar derechos fundamentales o para apoyar figuras políticas en intempestivas circunstancias.
Lo ocurrido el 10 de enero en la Ciudad de México y las manifestaciones en Venezuela resuenan como ejemplos del poder colectivo de la ciudadanía y el contexto complejo en el que cada nación navega y se defiende ante desafíos que ponen en juego sus respectivas soberanías.
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