Cuando Eldric Sella, un joven boxeador caraqueño con aspiraciones olímpicas, tomó la decisión de irse definitivamente de Venezuela en 2018 junto con su novia, llevaba cuatro años de descalabro económico. Había sido testigo de la extenuante escasez de alimentos y medicinas, de un año de hiperinflación que todavía sigue, y de los más de 200 muertos en las intensas jornadas de protestas antigubernamentales de los años 2014 y 2017.
Sella, de 24 años, se fue a Trinidad y Tobago cuando ya era evidente el desborde de venezolanos por la región huyendo de la crisis económica y social del régimen de Nicolás Maduro. Hoy se han ido más de 5,6 millones de Venezuela.
Entre los 29 deportistas hay atletas de Siria, Afganistán, Camerún, Irán, Irak, Sudán, Sudán del Sur, República de Congo, República Democrática de Congo, Eritrea y, ahora, de Venezuela.
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Sella solicitó refugio en Trinidad y Tobago en 2019 y obtuvo el estatus un año después en un país que ha sido hostil con los migrantes venezolanos —hay ya más de 40.000, según la Organización de Estados Americanos— y que ha volteado la mirada ante los naufragios que han ocurrido entre Güiria, al oriente de Venezuela, y las costas de Trinidad y Tobago, que han dejado decenas de muertos y desaparecidos.
El boxeador, sin embargo, pudo encontrar un camino en su nuevo país de residencia. En diciembre pasado obtuvo una beca para atletas refugiados del Comité Olímpico Internacional (COI). Esto lo puso en el carril de Tokio en la categoría de 75 kilogramos donde representará, junto a los otros 28 atletas, a 80 millones de desplazados que hay en el mundo.
“Tendré la oportunidad de participar en los Juegos Olímpicos y representar no sólo a mí, sino a millones de personas de todo el mundo que, como yo, se vieron obligadas a dejar atrás su hogar y sus sueños”, ha dicho en las entrevistas que ha difundido el COI, que ahora maneja su agenda con los medios.
La delegación oficial de Venezuela, que hasta el momento ha conseguido la clasificación de 38 atletas, llevará a cuatro boxeadores, pero ninguno en la misma categoría de Sella, por lo que no le tocará enfrentarse con sus connacionales. Aunque todavía hay cupos por decidirse, la delegación venezolana podría ser el grupo más reducido si se compara con los 86 deportistas que fueron a Río 2016 o los 108 que compitieron en 2008 en Beijing.


