Donald Trump ha vuelto a dejar claro su interés por Groenlandia, un territorio que, además de su extensión geográfica, es un punto estratégico en el mapa global por sus recursos naturales. Según el expresidente de Estados Unidos, su administración debe asegurar que ni Rusia ni China puedan ejercer control sobre esta isla, acusando a Dinamarca de no protegerla adecuadamente. En respuesta, el gobierno danés ha decidido reforzar su presencia militar en la región, en colaboración con la OTAN, para disuadir cualquier potencial amenaza.
Este despliegue incluye aviones, barcos y personal militar, y se enmarca en un contexto donde Dinamarca reconoce que la seguridad en el Ártico es cada vez más relevante. Mientras tanto, Estados Unidos mantiene una presencia limitada en Groenlandia, centrada sobre todo en la vigilancia y alerta temprana de misiles desde una estación remota.
A pesar de la insistencia de Trump, Groenlandia, que busca avanzar hacia una mayor independencia, no está a la venta. Desde la aprobación de la Ley de Autogobierno en 2009, el territorio ha experimentado un proceso gradual hacia la autodeterminación. Sin embargo, su dependencia fiscal de Dinamarca sigue siendo un obstáculo significativo. Las encuestas muestran poco apoyo entre la población de Groenlandia hacia una posible anexión a Estados Unidos, destacando la inclinación hacia la autonomía, aunque en un marco de cooperación con Dinamarca.
El ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, recordó durante una reciente visita a Washington que existe un acuerdo de época de la Guerra Fría que otorga acceso militar a Estados Unidos en Groenlandia. Este acceso permite a Washington cumplir sus objetivos de defensa y seguridad sin necesidad de llevar a cabo una invasión directa.
Las declaraciones de los groenlandeses han mostrado un rechazo general a la idea de vender la isla, con líderes locales reiterando su deseo de mantener la unidad con Dinamarca. La situación se complica aún más por las diferencias culturales significativas entre la población inuit de Groenlandia y el resto de Dinamarca.
Con todo, la seguridad de Groenlandia no es un asunto baladí. Aunque Dinamarca ha mantenido históricamente una presencia militar ligera allí, la situación actual ha llevado a un aumento en la preparación y la vigilancia. En un entorno donde la dinámica política mundial cambia rápidamente, la atención sobre Groenlandia y su futuro se intensifica, lo que sugiere que esta región sigue siendo un foco de interés estratégico en el escenario global.
Esta información fue actualizada el 14 de enero de 2026.
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