La inflación ha sido uno de los temas más sensibles y discutidos en el ámbito económico de México, y alcanzar el objetivo del 3% establecido por el Banco de México (Banxico) se ha convertido en una tarea crítica. Alfredo Coutiño, experto en política monetaria, ha señalado la necesidad urgente de restablecer la credibilidad del banco central. Esto requiere un “golpe de timón” en su enfoque, volviendo a apretar las condiciones monetarias y elevando la tasa de interés a niveles restrictivos.
Coutiño advierte que tanto los mercados como los analistas han perdido la fe en la capacidad actual del Banxico para cumplir sus metas de inflación. A su juicio, el relajamiento monetario prematuro ha erosionado la confianza en la política monetaria vigente, ya que ni los ajustes ni las proyecciones han logrado la convergencia inflacionaria esperada.
El ritmo de recortes en la tasa de interés, que llegó a ser de 300 puntos en 2025, ilustra la premura de las autoridades por reactivar la economía tras un prolongado periodo de debilidad. Sin embargo, este enfoque ha tenido consecuencias desfavorables: la restricción monetaria se evaporó completamente en septiembre de 2025, coincidiendo con un nivel de tasa de referencia real que alcanzó el límite superior de la neutralidad.
La neutralidad en política monetaria se asocia con la ausencia de restricciones que combatan a la inflación. Coutiño sostiene que esta falta de acción decisiva ha debilitado significativamente el compromiso antinflacionario del banco central. La desconfianza se acentúa aún más al observar que las expectativas de inflación del mercado no vislumbran un retorno al objetivo del 3% para finales de 2026.
La inflación subyacente, un indicador clave para el ajuste de políticas monetarias, ha mostrado una tendencia preocupante: ha estado por encima del 4% durante ocho meses consecutivos, cerrando diciembre de 2025 con una variación anual del 4.34%. Este comportamiento acentuado refleja que el exceso de liquidez monetaria no ha sido contrarrestado de manera efectiva.
Anclar la inflación subyacente en torno al 3% requerirá mantener restricciones monetarias durante el tiempo necesario para eliminar las presiones de demanda generadas. La historia internacional nos enseña que un ajuste monetario incompleto puede tener repercusiones significativas, lo que refuerza la urgencia de la situación actual.
Mientras el Banxico navega por estas turbulentas aguas, muchos esperan que las decisiones que tome en el futuro cercano restablezcan la confianza en su capacidad para controlar la inflación y asegurar la estabilidad económica del país. La lucha por la credibilidad en la política monetaria está en su punto más crítico, y el camino hacia el objetivo del 3% parece lleno de desafíos.
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