A inicios de 2026, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha puesto el reflotamiento de la economía en el centro de su agenda. En una reunión sostenida en Palacio Nacional, que se extendió por más de dos horas, dialogó con destacados economistas del país para explorar las razones detrás del estancamiento económico que afecta a la nación. Esta reunión se produce a casi un año de la implementación del Plan México, un atractivo marco que busca revitalizar diversos sectores económicos.
Entre los temas discutidos se encontraron la alarmante falta de inversión pública y privada, el déficit fiscal persistente, la política arancelaria impuesta por Estados Unidos y la inminente revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (TMEC). La mandataria se mostró interesada en los diagnósticos de los expertos, incluido el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y la secretaria de Energía, Luz Elena González.
La pregunta fundamental que guió el diálogo fue: ¿Por qué no crece la economía mexicana? Los especialistas, entre ellos Gabriela Dutrénit, Gerardo Esquivel y Juan Carlos Moreno Brid, señalaron que la inversión es crucial para el crecimiento sostenido del país. Según Moreno Brid, el crecimiento no puede sustentarse únicamente en el consumo y las exportaciones; es necesaria una mayor inversión para generar oferta en bienes de capital y, por ende, empleo.
Dutrénit también destacó la importancia de crear un ambiente favorable para la inversión, abogando por incentivos tanto en el sector público como privado, especialmente en áreas como la ciencia y la tecnología. A pesar de que esta apertura al diálogo por parte del gobierno es un paso positivo, no garantiza que las recomendaciones serán adoptadas.
El panorama externo sigue siendo inquietante debido a los aranceles estadounidenses y las amenazas de Donald Trump de romper el TMEC, situaciones que complican un escenario ya gris. Internamente, el gobierno enfrenta un proceso de consolidación fiscal que limita su capacidad de aumentar el gasto público, mientras se compromete a cumplir con programas sociales y atender las inversiones necesarias en Pemex.
Aunque se han observado señales de resiliencia, especialmente en las exportaciones y la inversión extranjera directa que alcanzó un máximo de casi 41.000 millones de dólares en 2025, las proyecciones para 2026 siguen siendo cautelosas, con un crecimiento del PIB estimado en menos del 1,8%. A pesar de las condiciones adversas, Sheinbaum se mostró comprometida a reiniciar conversaciones con los economistas, aunque sin fijar una fecha concreta.
En resumen, el camino hacia la recuperación económica de México es un viaje lleno de desafíos. La clave radica en la capacidad del gobierno para implementar estrategias efectivas que incentivarán la inversión y promuevan un crecimiento sostenible en un año que ya se anticipa como complicado.
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