Hay una serenidad particular en la mirada de Benja Noval cuando menciona su próximo desafío en Benidorm, donde se llevará a cabo una nueva cita de la Copa del Mundo de Ciclocross. No se trata de la calma del que espera, sino de la de quien está preparado. Este joven prodigio del ciclismo español afronta el reto con una combinación única de competitividad y paz interior, una mentalidad cultivada por la comprensión de que el verdadero rival es uno mismo.
Cada vez que los rayos del sol mediterráneo tocan las calles de Benidorm, surge un sentimiento especial en quienes compiten en casa. Benja siente los gritos de ánimo antes de la carrera como un impulso vital. “Correr aquí es diferente”, afirma, y sus palabras revelan una conexión profunda con su territorio. La afición española se convierte en un elemento fundamental, transformando cada carrera en una experiencia colectiva donde el drama deportivo se enriquece.
Ser considerado favorito es un arma de doble filo: el reconocimiento puede ser tanto un honor como una pesa de expectativas. Sin embargo, Benja ha desarrollado una habilidad para navegar este delicado equilibrio. “Lo bonito de ser favorito es recordar que todo nace del trabajo silencioso”, reflexiona con una madurez que contradice su juventud. Su temporada ha sido un crescendo de victorias, y prefiere mantener su atención en el presente, disfrutando del proceso en lugar de obsesionarse con los resultados.
El circuito de Benidorm parece estar diseñado para él, con sus subidas desafiantes y zonas técnicas. “Este circuito habla mi idioma”, dice Benja, seguro de su capacidad en cada segmento. Aquí, la confianza que muestra no proviene de la arrogancia, sino de un profundo conocimiento de su propio arte.
La llegada del neerlandés Mathieu Van der Poel añade un matiz de emoción a la competencia, pues para Benja, esta figura emblemática no es una amenaza, sino una fuente de inspiración. Van der Poel transforma cada carrera en un espectáculo que resalta las virtudes del ciclismo.
El fichaje por el equipo Ineos ha sido otro hito en la carrera de Benja. “Es otra dimensión”, confiesa, reconociendo la estructura y filosofía que rodea a este equipo de elite. En cada componente del Ineos, desde equipos de entrenamiento hasta el personal, se percibe un propósito claro: la búsqueda de la excelencia.
Sin embargo, mientras el ciclocross ha sido su cuna, Benja se enfrenta a un dilema: la carretera, con sus propias promesas de gloria, está comenzando a hacerle guiños. “Quizá haya que sacrificar un poco el ciclocross”, admite, señalando una evolución en su carrera. Cada transición conlleva sacrificios, pero él está dispuesto a afrontar ese reto.
El peso del maillot de campeón del mundo es un símbolo de gloria, pero también representa una presión constante. “Después del año pasado, todos te tienen muy controlado”, reconoce. Lejos de desanimarse, Benja transforma la presión en motivación. “Ir carrera a carrera, dar el máximo, intentar ganar”, afirma con determinación.
La herida de la última competición aún duele, donde tuvo todo a su favor pero no logró el resultado esperado. Sin embargo, Benja entiende que la esencia del ciclismo es levantarse después de cada caída. “El año que viene hay otro”, dice con un optimismo de guerrero.
Al mirar hacia su futuro, Benja tiene la vista fija en el horizonte; desea ganar competiciones importantes y ser un corredor respetado. Con el respaldo de Ineos, el talento natural y el esfuerzo constante, tiene todos los ingredientes necesarios para construir un legado significativo. En Benidorm, las expectativas son altas y los aficionados están listos. Benja, con una calma serena, se prepara para escribir un nuevo capítulo en su creciente carrera.
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