Carlos Slim, reconocido como el hombre más rico de México, ha intensificado su presencia en el sector energético nacional desde principios de este año. La empresa Grupo Carso ha anunciado la adquisición de Fieldwood México, una subsidiaria de la firma rusa Lukoil, por 270 millones de dólares. Esta transacción se lleva a cabo a través de su compañía subsidiaria, Zamajal, y conlleva la responsabilidad de pagar una deuda de 330 millones de dólares a Lukoil, lo que añade una complejidad financiera a la operación.
Fieldwood México opera actualmente los campos petroleros Ichalkil y Pokoch, ubicados en el Estado de Campeche, en el sureste de México. Al adquirir esta participación, Grupo Carso asegura un papel preeminente en la extracción de hidrocarburos en el país, consolidando su compromiso con este sector crucial.
La petrolera rusa Lukoil, que fue sancionada por el Departamento del Tesoro de EE. UU. en octubre como parte de las medidas contra su falta de apoyo a un proceso de paz en Ucrania, se ve obligada a desprenderse de sus activos en el extranjero. La sanción ha bloqueado su capacidad de acceder a financiamiento internacional, lo que ha motivado su decisión de vender.
Esta transacción requiere la aprobación de la Comisión Nacional Antimonopolio y de la Secretaría de Energía de México, así como la autorización específica de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos. En caso de que se obtengan las aprobaciones necesarias, Slim pasaría a ser propietario de los campos petroleros en aguas someras, que son responsables de la extracción de aproximadamente 8,300 barriles de petróleo y 15 millones de pies cúbicos de gas natural cada día.
Slim, cuya fortuna supera los 114,000 millones de dólares, ha estado expandiendo sus inversiones en el sector energético en los últimos años, especialmente en colaboración con Pemex, la petrolera más endeudada del mundo. Grupo Carso, además, posee el 80% de Talos México, lo que le otorga un 17% de participación en el descubrimiento de aguas someras Zama. A finales de septiembre, Slim firmó un contrato con Pemex por 1,990 millones de dólares para perforar una treintena de pozos en el yacimiento de gas natural Ixachi, ubicado en Veracruz.
No es la primera vez que Slim se compromete a invertir grandes sumas en energía; en 2024, ya había acordado destinar más de 1,000 millones de dólares para reactivar el campo Lakach, el primer proyecto de extracción de gas natural en aguas profundas en territorio mexicano. Estas acciones destacan el enfoque estratégico de Slim en un sector que sigue siendo vital para la economía nacional, a la vez que asegura un dominio creciente en un área que ha sido objeto de considerables cambios y desafíos económicos.
La evolución de estas inversiones sugiere un panorama dinámico para el sector energético en México, donde la búsqueda de nuevos recursos y el interés de grandes magnates como Slim juegan un papel fundamental en el futuro del país.
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