Frank Zappa dijo que “escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura”. Sin embargo, ambas artes se desenvuelven en un vocabulario propio sorprendentemente afín. Orden, composición, ritmo, volumen, escala, estructura o armonía son solo algunos de los términos que podemos utilizar tanto para una pieza musical como para un edificio.
El 21 de junio es la celebración del Día de la Música. Recordamos algunos discos que constituyen un guiño directo al noble arte de construir edificios y ahondar en un romance interdisciplinar que el filósofo Friedrich Schelling sintetizó con una bonita metáfora: “La arquitectura es música congelada”.
The Beatles – Abbey Road (1969)
La iconografía de los Beatles guarda una íntima relación con multitud de lugares de su Liverpool natal. El Cavern Club, el cruce de Penny Lane con Smithdown Road, la finca arbolada de Strawberry Field o la casa familiar de Paul McCartney en el número 20 de Forthlin Road, son solo algunos de los destinos de obligada peregrinación beatlemaníaca por la capital del Mersey.
Elvis Presley – Elvis: As Recorded Live on Stage in Memphis (1974)

De los siete álbumes en directo que el Rey del rock and roll lanzó durante su carrera, Elvis: As Recorded Live On Stage In Memphis (1974) es el único que le valió un premio Grammy, gracias a la apabullante interpretación de How Great Thou Art. Grabado durante una actuación en el Mid-South Coliseum de Memphis, la portada muestra el frontón neoclásico de la fachada principal de Graceland, la mansión donde Elvis Presley vivió desde 1957 y donde reposan sus restos mortales.
Led Zeppelin – Physical Graffiti (1975)

Las escaleras de incendios son un rasgo característico del paisaje urbano neoyorquino que la cultura popular ha tatuado en el imaginario colectivo, desde West Side Story hasta Friends. Aunque en el East Village haya muchos edificios parecidos, el del número 97 de St. Mark’s Place concentra diariamente a fanáticos de aquel grupo del que Keith Moon, batería de los Who, dijo que fracasarían y se estrellarían “como un zepelín de plomo”.
Pink Floyd – Animals (1977)

Nick Mason, Roger Waters y Richard Wright se conocieron cuando eran estudiantes de Arquitectura en el Regent Street Polytechnic (hoy Universidad de Westminster), en Londres. Allí formaron su primera banda, Tea Set, cuyo nombre se debía a su sala de ensayo: el salón de té de la universidad. Cuando Pink Floyd empezaron a despegar, dejaron sus estudios (”We don’t need no education”, cantarían años más tarde), algo que no supuso ningún trauma para Waters: “Podría haber sido arquitecto, pero no creo que hubiera sido muy feliz. Por lo que veo, casi toda la arquitectura modern es una tontería”.
Nacha Pop – Buena disposición (1982)

Considerado por muchos como el mejor trabajo de Nacha Pop, su segundo álbum los consolidó como uno de los grupos más relevantes del panorama nacional y estandarte de la Movida madrileña. La tipografía utilizada en la portada, en combinación con unas franjas de colores azul y rosa pastel sobre la imagen del edificio Carrión de la plaza de Callao, nos remiten a un lugar y un momento muy concretos: el Madrid de la década de 1980.
Mazzy Star – She Hangs Brightly (1990)

Los californianos Mazzy Star encontraron en las formas fluidas de inspiración orgánica de las barandillas de forja de la escalera de la Casa Tassel de Bruselas un aliado perfecto para transmitir las emociones de su álbum debut, una verdadera joya neopsicodélica de elegante y sensible dream pop.
The White Stripes – De Stijl (2000)

Jack y Meg White adoptaron una cuidadísima imagen que reforzaba una propuesta musical de vuelta a las raíces del blues rock de garaje en su expresión más básica: voz, guitarra y batería. Nada más. Su segundo álbum tomó el título y la estética de De Stij (neoplasticismo en español), un movimiento artístico del periodo de entreguerras que defendía un proceso de abstracción y reducción a lo mínimo.
Wilco – Yankee Hotel Foxtrot (2002)

Ante la negativa de su sello discográfico a lanzarlo al mercado por considerarlo demasiado experimental, la banda liderada por Jeff Tweedy decidió colgar su cuarto álbum en su web para su escucha gratuita el 18 de septiembre de 2001, solo una semana después del 11-S, que, de hecho, era la fecha original programada para su lanzamiento.
Aquel día, la página web wilcoworld registró más de 50.000 visitas, ocho veces más que un día habitual. Finalmente, Yankee Hotel Foxtrot se lanzó de forma oficial con otra discográfica en abril de 2002 para convertirse en el álbum de la banda más vendido con medio millón de copias solo en Estados Unidos.
The Streets – Original Pirate Material (2002)

En 2002, Mike Skinne asaltó la escena musical con una improbable síntesis de rap con acento brummie y orgullo hooligan o, como dijo un crítico de The Guardian que consideró Original Pirate Material el mejor disco de la década, “el eslabón perdido entre las composiciones costumbristas de los Kinks y los Specials, y la apoteosis pop de Dizzee Rascal”.
Stars – The North (2012)

Con motivo de la celebración de la Exposición Universal de Montreal de 1967, el arquitecto israelí Moshe Safdie proyectó el Habitat 67, un impresionante complejo habitacional que desafiaba el desarrollo suburbano imperante en la época en favor de un edificio que proponía combinar la vida al aire libre de una casa con patio y jardín con las comodidades y el ahorro económico de los bloques residenciales de alta densidad en altura. La construcción está integrada por 354 módulos de hormigón prefabricados e idénticos de 11,80 x 5,30 x 3,50 metros.
Los Caramelos – Esconde tus alas en la torre fantasma (2014)

Charlie Mysterio es un dandy castizo y escurridizo que lleva más de tres décadas facturando delicioso pop en castellano bajo el nombre de Los Caramelos, “un conjunto juvenil de folk ibérico con especial predilección por las melodías a tres voces y el joropo del llano”, según declaró el propio Charlie en una entrevista para La Fonoteca hace seis años. Esconde tus alas en la torre fantasma lleva en su portada el edificio del Centro de Restauraciones Artísticas en la Ciudad Universitaria de Madrid, actual Sede del Instituto del Patrimonio Cultural de España, popularmente conocido como la Corona de Espinas por su remate perimetral de lucernarios tetraédricos.


