El Mundial de Futbol 2026, que tendrá a México como uno de sus anfitriones, está generando un impulso significativo en la industria de vehículos pesados en el país. Según Rogelio Arzate, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), la demanda de autobuses y camiones está en aumento, impulsada por la necesidad de movilizar tanto a personas como a mercancías para este prestigioso evento deportivo.
A finales de 2025, el sector enfrentó una de sus crisis más severas, marcada por una caída de doble dígito en la producción, ventas y exportaciones de camiones. Sin embargo, las perspectivas para el 2026 son optimistas, con pronósticos que apuntan a un incremento del 10% en las ventas al menudeo y hasta un 30% en el mayoreo.
La llegada del Mundial ha motivado a las empresas a actualizar su flota. Arzate destacó que el evento representará una gran oportunidad para el transporte de personas y mercancías, lo que ha llevado a ciudades clave a renovar sus vehículos. Ejemplo de esto es Mercedes Benz Autobuses, que ha reactivado contratos para renovar su flota con gobiernos locales, como los de Guadalajara y Nuevo León, así como con hoteles y empresas transportistas designadas para los traslados durante el Mundial.
En Jalisco, una inversión de 378 millones de pesos ha sido destinada a la adquisición de 75 autobuses de última generación de Mercedes-Benz, fortaleciendo así el sistema de transporte público en el Área Metropolitana de Guadalajara y Puerto Vallarta. Este tipo de inversiones son consideradas vitales para garantizar un servicio adecuado durante el evento.
Las proyecciones de ANPACT indican que las ventas de camiones y autobuses podrían alcanzar las 42,700 unidades al cierre de este año, un aumento notable en comparación con los 30,673 vehículos vendidos en 2025. Sin embargo, estas cifras aún quedan por debajo de las 67,704 unidades comercializadas en 2024, cuando la industria se encontraba en su mejor momento.
Arzate enfatizó la importancia de mantener la planta productiva en México, confiando en que el incremento en el valor del contenido regional del T-MEC pueda sustentar este crecimiento. Sin duda, la reactivación del mercado interno, acompañado de inversiones y un entorno regulatorio estable, será esencial para el crecimiento sostenido del sector automotriz en este nuevo contexto.
Con el compromiso de adaptar la infraestructura a las necesidades del Mundial, la industria pesada se posiciona no solo como un soporte logístico, sino también como un motor económico que podría contribuir notablemente a la recuperación del sector en el país. La mirada está puesta en 2026, un año que promete ser un punto de inflexión en la movilidad y desarrollo del transporte pesado en México.
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