El escenario político y económico en Estados Unidos, especialmente en el segundo mandato de Donald Trump, genera una mezcla de incertidumbre y expectativa entre los inversionistas. Desde abril del 2025, el resquebrajamiento del orden comercial global, impulsado por posturas agresivas del gobierno, ha sacudido los mercados. Ahora, mientras el foco se centra en un nuevo orden geopolítico, las acciones de Trump vuelven a sembrar nerviosismo.
A pesar de la agitación, los mercados han mostrado resiliencia. En meses recientes, se observó que, tras la sacudida inicial, la economía superó las expectativas, con un crecimiento notable y beneficios corporativos, particularmente en sectores tecnológicos y de inteligencia artificial. La inflación, contrariamente a las temidas proyecciones, se elevó solo modestamente frente a políticas de aranceles moderados. De hecho, la volatilidad en el mercado disminuyó, y las tasas de interés comenzaron a bajar.
Este contexto invita a pensar en una posible repetición del fenómeno conocido como TACO —Trump Always Chickens Out— donde las amenazas del presidente no se materializan con la fuerza anticipada por los inversores. Mirando hacia noviembre de 2026, la posición de Trump parece menos robusta que el año anterior, especialmente después de resultados decepcionantes en las elecciones locales del último trimestre de 2025. Añadido a esto, el escándalo de Epstein y una inflación significativa en productos de primera necesidad complican aún más el panorama.
El gobierno de Trump, bajo esta presión, podría verse obligado a actuar urgentemente para influir en las decisiones de la Reserva Federal, buscando reducir tasas de interés que favorezcan el consumo y la inversión. No obstante, la naturaleza impredecible de su administración hace que las amenazas sobre un nuevo orden político sean difíciles de anticipar. Las reacciones del mercado en días recientes han sido menores en comparación con la turbulencia de abril, lo que sugiere una adaptación de los inversores a esta realidad cambiante.
Sin embargo, la habilidad de Trump para iniciar controversias no debe subestimarse. Desde tensiones con Europa por Groenlandia, hasta disputas con China sobre aranceles y sus conflictos internos con la Reserva Federal, el presidente busca consolidar su poder y posicionamiento político. Su objetivo es claro: asegurar la mayoría en el Congreso ante la inminencia de estas elecciones.
Trump también tiene ambiciones de expansión territorial y de mejorar su imagen en el ámbito internacional, ya sea en el conflicto de Ucrania o en la relación con Irán. Asimismo, su deseo de realizar gastos significativos y reducir impuestos resuena en un año electoral en el que cualquier movimiento podría tener repercusiones de gran escala.
En este entorno dinámico, es esencial prestar atención a cada acontecimiento, ya que los desarrollos de solo dos semanas podrían multiplicarse. Por el momento, si los mercados continúan respondiendo favorablemente, podría haber espacio para que el fenómeno TACO se repita. Sin embargo, es crucial observar cómo se desenvuelven estos temas a medida que nos acercamos a un 2026 lleno de incertidumbres.
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