Valero y Phillips 66 han dado un paso significativo en el ámbito energético al adquirir cargamentos de crudo venezolano, marcando así una de las primeras operaciones de las refinerías estadounidenses en la costa del Golfo bajo el nuevo acuerdo entre Washington y Caracas. Este acuerdo permite exportar hasta 50 millones de barriles de petróleo, ofreciendo a las empresas un acceso renovado a un recurso que había sido restringido por sanciones previas.
Ambas refinerías hicieron sus compras a través de la casa comercial Vitol, con la entrega programada para la costa del Golfo de México. Lo fascinante es que estas transacciones se realizaron a un descuento de entre 8.50 y 9.50 dólares por barril respecto al crudo Brent, un atractivo que sin duda captura la atención de los actores del mercado.
Las casas comerciales, incluyendo a Vitol y su competidor Trafigura, son las primeras firmas a las que el gobierno estadounidense otorgó licencias para comercializar petróleo venezolano después de la destitución del presidente Nicolás Maduro a principios de enero. Este cambio ha permitido a Valero y Phillips 66 acceder a ofertas de crudo venezolano sin la intermediación de Chevron, quien había sido el socio dominante de la estatal venezolana PDVSA en el pasado.
Se esperaba que el crudo pesado venezolano Merey atrajera un mayor interés. Sin embargo, las ofertas iniciales presentaron un descuento de entre 6 y 7.50 dólares por barril, que posteriormente se redujo debido a la falta de demanda. Además, la insurgencia del crudo venezolano ha tenido un impacto significativo en las estrategias de compra a nivel internacional. Las refinerías indias también han recibido propuestas, aunque con escaso interés por su parte.
El Secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, mencionó que las ventas iniciales de crudo pesado venezolano suman aproximadamente 500 millones de dólares, con un descuento de 15 dólares por barril respecto a Brent. Este tipo de transacción no es trivial, ya que las casas comerciales deben asumir un costo adicional de envio que varía entre 2.5 y 3.5 dólares por barril, dependiendo del tamaño del buque cisterna utilizado.
Antes de las sanciones impuestas en 2019, varias refinerías estadounidenses de la Costa del Golfo procesaban diariamente hasta 800,000 barriles de crudo pesado de Venezuela. La reciente liberalización del comercio de petróleo venezolano podría indicar una nueva era de interacción comercial entre Estados Unidos y el país sudamericano, pero el camino está lleno de complejidades y desafíos.
A medida que se desarrolla esta historia en 2026, uno puede preguntarse cómo impactará en el futuro del mercado petrolero y en las relaciones diplomáticas entre ambas naciones. Las negociaciones en curso y los ajustes en las dinámicas del suministro serán puntos críticos a seguir.
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