El inicio de 2026 ha traído consigo un renovado desafío para la economía mexicana. A medida que los precios se incrementan, la inflación ha comenzado a ascender de nuevo, alcanzando un 3,77% en comparación anual, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicado el 22 de enero. Durante la primera quincena del mes, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) mostró un aumento del 0,31% frente a la quincena anterior, situándose por encima del 3,69% registrado al cierre de 2025.
Este incremento se ha presentado por debajo de las expectativas de muchos analistas financieros, quienes anticipaban cifras incluso más alarmantes. Una reciente encuesta de expectativas, divulgada por Citi, pronosticaba que la inflación anual podría llegar al 3,92%, lo que sugiere que la llamada “cuesta de enero” podría ser más moderada de lo que se pensaba inicialmente.
Dentro de estos datos, la inflación subyacente —un indicador crucial que refleja la tendencia de la inflación a medio y largo plazo— se posicionó en un 4,47% anual, con un incremento de 0,43% en la última quincena. Esta cifra supera con creces los objetivos fijados por el Banco de México (Banxico), cuyo rango meta es del 3%, ya sea por encima o por debajo de esta cifra límite, y representa la tasa más elevada para este periodo desde 2014.
Entre los factores que han contribuido a esta aceleración se encuentra el aumento de precios en productos específicos, como los cigarrillos y refrescos azucarados, que reflejan el impacto del incremento en el Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS) para este año. Dentro de la inflación subyacente, los precios de bienes, incluidos refrescos y tabaco, se han incrementado en un 4,51%, mientras que los servicios han registrado un aumento del 4,44%.
Los productos que más han subido en el inicio del año incluyen los cigarrillos, que han visto un alza del 12,22%, los refrescos azucarados, con un aumento del 3,97%, y el costo de servicios de loncherías y taquerías, que han incrementado en un 0,75%.
Por otro lado, la inflación no subyacente, que incluye tarifas gubernamentales y reguladas, registró un 1,43% anual, mostrando una ligera disminución del 0,12% respecto a la quincena anterior. Dentro de este indicador, los productos agropecuarios tuvieron un aumento del 1,39%, mientras que los precios de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno se elevaron en un 1,47%.
Gabriela Siller, directora de análisis económico de Grupo Base, apunta que, a pesar de que la inflación en México ha permanecido por debajo del 4% desde la primera quincena de julio de 2024, este fenómeno se debe mayormente a la inflación no subyacente. La experta enfatiza que el componente subyacente no muestra señales claras de desaceleración, lo que podría resultar preocupante para la economía en el futuro.
En este contexto, la junta de gobierno del Banco de México sugiere que podrían continuar disminuyendo la tasa de interés de referencia en los próximos meses. En diciembre pasado, el banco central decidió reducir este tipo a un 7%, dejando la puerta abierta a un posible calendario de recortes durante 2026.
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