Después de un prolongado periodo de lamentaciones, la Selección Mexicana finalmente volvió a experimentar la alegría de un triunfo. El 22 de enero de 2026, en el estadio Rommel Fernández, el Tri se impuso por 1-0 ante Panamá, rompiendo así una racha sin victorias de 200 días. Este esperado desenlace llegó gracias a un autogol de Richard Peralta, quien, tras un centro de Jesús Gallardo en tiempo de compensación (90+3’), desvió el balón hacia su propia portería, desatando una mezcla de emociones entre los aficionados.
El camino hacia esta victoria no había sido sencillo. Desde su última victoria, el 6 de julio de 2025 contra Estados Unidos en la final de la Copa Oro, el equipo dirigido por Javier Aguirre enfrentó una serie de seis amistosos de Fecha FIFA, donde acumuló cuatro empates y dos derrotas. En este lapso, los empates fueron ante potencias del fútbol como Japón (0-0), Corea del Sur (2-2), Ecuador (1-1) y Uruguay (0-0), mientras que las derrotas llegaron a manos de Colombia (0-4) y Paraguay (1-2), todos equipos que, al igual que Panamá, están clasificados para el Mundial 2026.
El partido que se llevó a cabo el 22 de enero estuvo marcado por la falta de emoción en las oportunidades de gol. México, en un primer tiempo insípido, comenzó a mostrarse más activo en el segundo, aunque las oportunidades seguían siendo escasas. La entrada de jugadores como Kevin Castañeda, Armando ‘Hormiga’ González y el mencionado Gallardo, aportó un poco de dinamismo. Fue Gallardo quien, tras una buena jugada individual, logró generar el centro que terminaría por ser decisivo.
Por otro lado, Panamá no fue diferente en su enfoque, presentando un equipo que se había visto afectado por la ausencia de futbolistas que militan en ligas de otros continentes. Esto se debe a que en enero no hay Fechas FIFA que permitan convocatorias internacionales. De los 27 convocados por Aguirre, 10 no vieron minutos en el partido, incluyendo a los porteros suplentes.
Este triunfo, aunque celebrado, deja al Tri un desafío crucial: mejorar su capacidad de generar ocasiones de gol. Aunque la victoria es un alivio, el próximo encuentro contra Bolivia, programado para el 25 de enero en Santa Cruz, servirá como una nueva prueba y oportunidad para afianzar aspectos tácticos y estratégicos que aún son área de mejora.
El camino hacia el Mundial está frente a la selección, y con esta victoria, México ha dado un primer paso hacia la recuperación de la confianza, aunque los retos continúan a la vista.
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