La confrontación interna en la familia Beckham ha capturado la atención mediática, destacando las complejidades legales que rodean la fama y el uso de nombres como marcas registradas. Brooklyn Beckham, el hijo mayor de la icónica pareja formada por David y Victoria Beckham, ha expresado su frustración a través de las redes sociales, alegando que sus padres priorizan la “marca Beckham” sobre su bienestar personal. Este llamado de atención pone en evidencia un fenómeno creciente entre los hijos de celebridades, donde sus nombres se convierten en activos comerciales.
Según los registros en el Reino Unido, los nombres de los cuatro hijos de la pareja están protegidos como marcas, una estrategia que evidencia la astucia comercial de David, ex capitán de fútbol, y Victoria, ex Spice Girl. A los 17 años, Brooklyn registró su nombre como marca, un movimiento que, aunque frecuente entre los famosos, genera disputas, como la que él mismo ahora enfrenta. Su registro, que abarca sectores como la belleza y el entretenimiento, expirará en diciembre, y su declaración pública sobre la presión familiar para ceder derechos sobre su nombre ha reavivado el interés por esta cuestión.
La controversia surge antes de su boda en 2022 con Nicola Peltz, una actriz e hija de un prominentísimo empresario. La declaración de Brooklyn sobre la búsqueda de su familia por la promoción pública ha llevado a interrogantes sobre cómo poder manejar su identidad en el contexto de una marca tan influyente. Hasta la fecha, no ha habido una respuesta formal de los Beckham, lo que genera aún más rumores sobre la relación familiar y los posibles conflictos internos.
En el ámbito legal, la necesidad de registrar nombres no es nueva; figuras como la cantante Kylie Minogue han luchado por proteger sus identidades frente a otros nombres comerciales, como es el caso de Kylie Jenner. Esta creciente práctica proporciona una clara protección contra la explotación no autorizada, especialmente relevante en el entorno digital actual.
La marca Beckham ha evolucionado a lo largo de los años, desde sus inicios en el fútbol hasta convertirse en un imperio comercial que incluye moda y belleza. La visión de David y Victoria de amalgamar sus carreras en una única marca ha resultado en un legado que trasciende generaciones. David, con una carrera en los clubes más prominentes y Victoria, quien se lanzó al mundo de la moda en 2008, han sido pioneros en la creación de un capital familiar único enfocando sus esfuerzos combinados en los intereses comerciales de sus hijos.
James Corlett, un abogado experto en propiedad intelectual, señala que la práctica de registrar los nombres de los hijos no es común, pero tampoco es inédita. Con Brooklyn ahora de 26 años, tiene opciones legales que podrían ofrecerle un camino hacia la independencia comercial. Podría impugnar cualquier intento de renovación de la marca familiar o buscar su propio registro, lo que podría llevar a negociaciones complejas que redefinan el uso de su nombre en la industria.
A medida que este capítulo se desarrolla, Brooklyn ha comenzado a marcar su propia identidad en el mercado; ya ha incorporado el apellido Peltz tras su matrimonio y ha lanzado productos propios. Sin embargo, la sombra de la “marca Beckham” sigue siendo un factor influyente en su trayectoria.
Estas dinámicas familiares y comerciales seguirán suscitando interés, reflejando cómo la búsqueda de reconocimiento personal se entrelaza con el legado y la marca de un nombre tan significativo en la cultura popular contemporánea.
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