La vivienda en preventa sigue siendo una opción viable en el mercado inmobiliario mexicano, especialmente para quienes buscan precios más bajos en comparación con bienes raíces ya terminados. Sin embargo, este esquema conlleva varios riesgos que obligan a los compradores a realizar una investigación exhaustiva y a analizar cada detalle antes de comprometerse financieramente.
Según expertos del sector, uno de los principales atractivos de la preventa es el precio, ya que adquirir una propiedad en desarrollo suele ser más económico. No obstante, es vital que los posibles compradores consideren aspectos como la reputación del desarrollador y los plazos de entrega del proyecto. Realizar una consulta con agentes inmobiliarios experimentados puede ser una buena estrategia para obtener información relevante.
Para quienes están interesados en este tipo de compra, hay varias pautas a seguir que pueden ayudar a tomar decisiones informadas. En primer lugar, investigar los antecedentes del desarrollador es fundamental. Es recomendable verificar si existen quejas registradas ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), que también ofrece orientación sobre los derechos de los consumidores en el sector inmobiliario.
La revisión minuciosa del contrato de compraventa es otro aspecto clave. Esto incluye prestar atención a las cláusulas relacionadas con esquemas de pago y posibles penalizaciones por incumplimiento. También se deben detallar los entregables, como el estado de la obra y las amenidades que se prometen, asegurándose de que todo esté claramente especificado.
Además, es esencial verificar la ubicación del desarrollo, los planos arquitectónicos y la existencia de los permisos de construcción necesarios. Quienes opten por financiar su compra a través de un crédito hipotecario deben asegurarse de que esta condición quede documentada por escrito y considerar los gastos adicionales asociados, como la escrituración y los honorarios.
Realizar visitas periódicas a la obra para verificar el progreso del proyecto puede resultar beneficioso. Esto proporciona una visión directa del avance y permite a los compradores reaccionar a tiempo ante cualquier cambio o retraso en el desarrollo. En general, el tiempo de espera para la entrega de una vivienda en preventa suele ser de dos a tres años, un plazo que debe ser confirmado desde el inicio. En caso de incumplimiento por parte del desarrollador, se recomienda buscar asesoría legal especializada para proteger la inversión.
Por último, contactar a compradores anteriores de proyectos del mismo desarrollador puede ofrecer valiosas referencias sobre su credibilidad y la experiencia en preventas pasadas.
La compra de una vivienda en preventa, aunque atractiva por los precios, requiere un análisis detallado y una atención constante para evitar sorpresas desagradables en el camino. Aunque el mercado se presenta con incertidumbre, informar y prepararse adecuadamente puede hacer la diferencia entre una experiencia satisfactoria y un verdadero dolor de cabeza.
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