El lago del volcán Chichón, ubicado al norte del estado de Chiapas, ha experimentado cambios significativos en su dinámica físico-química en los últimos meses. Patricia Jácome Paz, investigadora del Departamento de Recursos Naturales del Instituto de Geofísica de la UNAM, ha señalado la necesidad urgente de reforzar las medidas de monitoreo geoquímico en esta zona volcánica activa.
Recientemente, el lago ha mostrado variaciones en su coloración, que ahora se caracteriza por la presencia de sulfatos y sílice, en lugar del predominio de algas que era evidente anteriormente. Estos cambios son indicativos de que el lago, que no solo es un atractivo turístico, sino también un fenómeno geológico de interés científico, se encuentra en un estado de actividad que exige atención.
En el fondo del lago se están registrando emisiones significativas de gases a la superficie, lo que representa un potencial riesgo para la salud de quienes visitan la zona. A pesar de las advertencias sobre los peligros de esta actividad, el turismo sigue fluyendo hacia el área, lo que plantea un desafío adicional en términos de seguridad y gestión de riesgos.
Durante una reciente conferencia en el Seminario de Vulcanología del IGf, Jácome Paz destacó que desde hace más de 20 años se han estado recogiendo muestras del lago, y que los datos obtenidos hasta ahora no dejan lugar a dudas sobre las variaciones en los flujos de solutos del sistema. Esta rica base de datos subraya la importancia de una colaboración más estrecha entre vulcanólogos, especialistas en gestión de riesgos y comunicación social.
Ante la creciente complejidad del monitoreo geológico, se hace imperativo fortalecer la red de comunicación entre expertos que puedan interpretar adecuadamente los datos y llevar a cabo un monitoreo comunitario efectivo. Esto incluye tanto a brigadas de apoyo como a especialistas que puedan alertar a la comunidad respecto a los riesgos asociados con la actividad volcánica.
La situación en el volcán Chichón requiere una atención continua y el compromiso conjunto de diversos actores para garantizar la seguridad de quienes habitan cerca de esta maravilla natural y de aquellos que deciden visitarla. Dado que los cambios observados son recientes, es vital que se implementen medidas proactivas para mitigar los posibles riesgos, asegurando que el interés turístico no comprometa la salud y seguridad de los visitantes ni de la población local.
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