México celebra un descubrimiento arqueológico significativo en Huitzo, Oaxaca, donde se ha hallado una tumba milenaria. Este entorno, que alguna vez fue parte de la nación zapoteca, es emblemático por su riqueza cultural en Mesoamérica. La presidenta Claudia Sheinbaum destacó este hallazgo, señalando que se trata del descubrimiento arqueológico más importante de la última década, gracias a su notable conservación y la información que proporciona sobre una de las civilizaciones más influyentes de la región.
Las imágenes reveladas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) muestran un recinto funerario impresionante. En la entrada de la antecámara, un búho, símbolo de la noche y la muerte en la cosmovisión zapoteca, adorna la puerta que da paso a un retrato estucado de un personaje zapoteca, posiblemente el ancestro al que estaba dedicado el lugar. Además, las paredes de la cámara presentan fragmentos de murales excepcionales con colores vibrantes como ocre, blanco, verde, rojo y azul, que retratan una procesión de figuras portando bolsas de copal.
Aunque el INAH solo ha proporcionado información limitada sobre la época de la construcción, datando aproximadamente del 600 d.C., se sugiere que este complejo funerario está vinculado al antiguo reino de Huijazoo. Este reino, que tuvo su centro en el cerro de La Campana, se ubica cerca de Huitzo y Suchilquitongo, localidades que en su día jugaron un papel crucial en la región. Cabe recordar que en Suchilquitongo ya se había encontrado anteriormente otra tumba notable, asociada con un príncipe del siglo VIII, lo que ilustra la continuidad de la importancia histórica de esta zona.
El descubrimiento de esta tumba subraya la relevancia de la muerte en la cultura zapoteca. Monte Albán, sitio cercano a la ciudad de Oaxaca, se erige como un vasto necrópolis y evidencia del dominio zapoteca en los valles centrales. Alcanza su mayor esplendor hacia el siglo VIII, con una población que ronda los 35,000 habitantes. Nelly M. Robles, una reconocida antropóloga, afirma que “en el valle de Oaxaca, no hay ningún sitio de la época clásica que no haya dependido de y tributado a Monte Albán”.
Aunque generalmente se considera que la época clásica concluyó en el siglo V y Huijazoo floreció alrededor del 650 d.C., es importante señalar que Monte Albán también experimentó un crecimiento durante ese tiempo. Ambas civilizaciones comenzaron a decaer alrededor del 800 d.C., coincidiendo con la caída de Teotihuacan, cuya influencia se sintió profundamente en la cultura zapoteca.
El INAH, en esta ocasión, rescata una tumba del Valle de Etla, que se encuentra en un lugar clave del mapa mesoamericano junto a sitios como Monte Albán, Huijazoo y la célebre Mitla. Claudia Curiel, secretaria de Cultura, remarcó la excepcionalidad del hallazgo, que no solo da cuenta del alto nivel de conservación sino que también ofrece una visión profunda sobre la organización social, rituales funerarios y cosmovisión zapoteca, todo ello preservado en la arquitectura y los murales que adornan este hallazgo invaluable.
El redescubrimiento de estas culturas nos enseña la importancia de preservar nuestro patrimonio cultural y nos invita a explorar y comprender nuestras raíces. La reverberación de estas antiguas civilizaciones continúa siendo parte vital de la identidad mexicana.
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