La reciente muerte de Marian Goodman, una figura icónica en el mundo del arte contemporáneo, marca el final de una era en la que la dedicación apasionada y el compromiso profundo con los artistas dominaron la escena. Goodman, quien falleció a los 97 años en un hospital de Los Ángeles, era celebrada por su capacidad de sostener una visión artística sin ceder a las tendencias tanto estéticas como comerciales que a menudo marcan el mundo del arte.
En 1977, abrió su primera galería en Midtown Manhattan, comenzando con una exposición del artista y poeta belga Marcel Broodthaers. Esta apertura no solo representó el inicio de su carrera, sino que también reflejó su gusto aventurero y su disposición a exhibir a artistas europeos que aún no habían alcanzado reconocimiento en Estados Unidos. A lo largo de cinco décadas, Goodman ayudó a cimentar la carrera de muchosde los artistas más influyentes de su tiempo, destacando aquellos de raíces europeas.
Hartges el arte contemporáneo tenía sus tendencias efímeras, Goodman se distanció. En una entrevista, afirmó que una vez que decidía representar a un artista, estaba dispuesta a mantener su apoyo durante 15 o 20 años. Entre los artistas que incluyó en su selecta lista se encontraban nombres como Gerhard Richter, Lothar Baumgarten, Giovanni Anselmo y Julie Mehretu, entre otros. Su dedicación fue tal que Tom Eccles, director del Centro de Estudios Curatoriales en Bard College, dijo que si alguien hubiera adquirido obras de Goodman en los últimos 40 años, podría tener uno de los mejores museos del mundo.
Nacida en 1928 en Nueva York, Marian Geller creció en un entorno donde el arte era apreciado. Su padre, un contador apasionado por la pintura, le inculcó ese amor que le llevó a involucrarse en el mundo del arte. Después de una breve carrera en la educación, Goodman se adentró en el comercio del arte en 1965 con su empresa Multiples, que buscaba hacer el arte accesible a través de ediciones asequibles.
Su visión única la llevó a abrir su propia galería tras no encontrar un representante para Broodthaers. A pesar de que muchos de sus colegas se mudaron a barrios más en boga como SoHo y Chelsea, Goodman mantuvo su galería en 57th Street. A partir de 1985, su galería se trasladó a su actual ubicación, un espacio que se ha convertido en un símbolo de su resistencia y reputación en el sector.
A medida que el mercado del arte se expandía en las décadas de 1990 y 2000, muchos galeristas optaron por establecer sucursales en todo el mundo. Goodman, sin embargo, prefirió singularidad por encima de expansión, con solo una galería en París y un espacio en Londres que cerró durante la pandemia. Esta estrategia le valió una admiración generalizada entre sus pares, quienes a menudo la citan como un modelo a seguir.
Al llegar a sus 90 años, Goodman tomó medidas prudentes para garantizar el futuro de su galería, contratando a Philipp Kaiser como presidente en 2019 y planificando una mudanza a Tribeca en los años siguientes. Esta planificación fue probablemente un reconocimiento de la evolución del mercado, que la llevó también a abrir una nueva sede en Los Ángeles.
Gerhard Richter, uno de los artistas más notables que representó durante años, destacó su sabiduría y coraje. La influencia de Goodman sobre el arte contemporáneo y su dedicación a sus artistas son un legado que perdurará, asegurando que su voz y su modelo de galería continúen resonando en el mundo del arte por muchos años más.
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