El clima político en Japón se torna incierto a medida que se acercan las elecciones nacionales del 8 de febrero de 2026. La primera ministra, Sanae Takaichi, quien hizo historia al convertirse en la primera mujer en ocupar el cargo, enfrenta una caída significativa en su índice de aprobación. Según una reciente encuesta del diario Nikkei, el apoyo a su gestión se ha desplomado por debajo del 70% por primera vez, ubicándose en un 67%, una notable disminución desde el 75% registrado en diciembre.
Los datos son reveladores. Otras encuestas también reflejan una tendencia similar; por ejemplo, una de Kyodo indica que la aprobación ha bajado al 63%, mientras que el diario Mainichi reporta una caída aún más pronunciada del 68% al 57%. Esta erosión en la popularidad de Takaichi se produce en un contexto de creciente escepticismo entre los votantes respecto a sus políticas económicas, en particular su paquete de estímulo destinado a mitigar el impacto del aumento del costo de vida. Un 56% de los encuestados en el sondeo de Nikkei no confía en que sus medidas sean efectivas.
La convocatoria de elecciones anticipadas, que buscan decidir los 465 escaños de la Cámara Baja, ha suscitado críticas por parte de la oposición, acusando a Takaichi de oportunismo político al querer capitalizar su popularidad personal antes de que el presupuesto nacional récord de 793,000 millones de dólares sea aprobado. Un 40% de los encuestados en el sondeo de Mainichi también se mostró descontento con el calendario electoral, reflejando un descontento generalizado con esta estrategia.
En este contexto, el Partido Liberal Democrático (PLD) de Takaichi, que cuenta con un socio de coalición, el Partido de la Innovación de Japón (Ishin), se encuentra en una situación complicada. Su popularidad general ronda el 30%, y la pérdida del apoyo del partido centrista Komeito, que recientemente formó una alianza con el principal partido opositor, añade más presión sobre Takaichi y su gestión.
Analistas sugieren que el futuro del PLD en estas elecciones podría depender de la capacidad de Takaichi para convertir su aprobación personal en apoyo a su partido. Las proyecciones apuntan que serán “las elecciones más impredecibles de los últimos años”, lo que hace que tanto el futuro político de Takaichi como el del PLD estén en una encrucijada. Como advierte el experto Tobias Harris, “los diputados del PLD saben que su destino está en manos de Takaichi”, lo que asegura que la atención estará centrada en cómo se desarrollan estos acontecimientos en la política nipona en los días siguientes.
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