El conflicto fiscal que ha mantenido a Ricardo Salinas Pliego en una lucha con Hacienda durante casi veinte años está tomando un giro decisivo. Con un plazo que se cerró el viernes pasado, el magnate se enfrenta a la presión de saldar una deuda monumental que asciende a 51,000 millones de pesos. Esta cifra refleja no solo los montos originales, sino también los recargos que se han ido acumulando a lo largo de los años como consecuencia de la falta de pago.
Durante la conferencia matutina de este lunes, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció que, poco antes de que se cerrara el plazo, Salinas Pliego expresó su deseo de pagar la deuda. Este paso es crucial, ya que evita el desenlace más severo que enfrentaría: el embargo de sus bienes, un escenario que la ley contempla en caso de impago. La decisión del empresario de actuar dentro del tiempo estipulado por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) le permitirá beneficiarse de una reducción fiscal de hasta el 39%.
Los detalles sobre el monto final y la forma de pago aún están por definirse, pero es evidente que este acercamiento marca un punto de inflexión en un caso que ha acaparado la atención pública y mediática a lo largo de los años. La expectación crece, ya que la solución a este pleito podría sentar un precedente significativo en la relación entre grandes empresarios y el fisco en México.
Cabe mencionar que el desenlace de esta situación tiene implicaciones no solo para Salinas Pliego y sus empresas, sino también para el entorno empresarial en el país, donde el cumplimiento de obligaciones fiscales se ha vuelto un tema de debate constante.
Actualización: Los datos corresponden a 2026-01-26 09:11:00.
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