Robert Smithson, reconocido por su innovadora obra artística que explora la intersección entre antropología, arqueología y ciencias de la Tierra, dejó un legado más allá de sus instalaciones y esculturas. Al momento de su muerte en 1973, a la edad de 35 años, había acumulado más de 1,000 libros y revistas. Posteriormente, un estudiante de posgrado llevó a cabo la labor meticulosa de catalogar su vasta colección, agrupándola por género y organizándola alfabéticamente, salvo algunas obras prestadas que nunca fueron devueltas.
Smithson, que también era un escritor elocuente, disfrutaba especialmente de la literatura moderna, siendo Gertrude Stein, T.S. Eliot y Stéphane Mallarmé algunos de sus autores favoritos. Sus estantes estaban repletos de ficciones y ensayos filosóficos, pero también reflejaban su curiosidad por el mundo que lo rodeaba, incluyendo obras de Jorge Luis Borges y Marguerite Duras.
Desde 2014 hasta 2019, el artista Conrad Bakker se sintió inspirado por esta biblioteca y comenzó un proyecto en el que recreó cada libro de la colección, pintando las cubiertas con óleo sobre bloques de madera tallada. Este trabajo no solo resalta la variedad de lecturas de Smithson, sino que también aviva nuestro interés por las conexiones que estos textos pueden tener con su obra artística.
Entre los títulos más destacados de su biblioteca se encuentra “Man and His Symbols” de Carl Jung, un análisis fundamental de los símbolos y su papel en los sueños y en la vida cotidiana. La fascinación de Smithson por la psique humana y la naturaleza del significado se ve reflejada en otras lecturas sobre símbolos, como The Shape of Time de George Kubler.
El autor J.G. Ballard también tuvo un lugar en sus estantes con “The Drought”, un relato apocalíptico que aborda el colapso social y psicológico en un mundo en sequía, resonando con la preocupación de Smithson sobre la entropía y la erosión ambiental. Curiosamente, la portada del reimpreso en 2012 presenta un lago de un tono rosado similar al Gran Lago Salado, donde se ubica su famosa obra “Spiral Jetty”.
Smithson también dedicó tiempo a profundizar en el cine, guardando numerosas obras sobre el tema. “Violent America: The Movies, 1946-1964” de Lawrence Alloway, es una crítica perspicaz al uso de la violencia en los medios, un texto que acompaña su participación en una serie de películas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
La biblioteca de Smithson es particularmente interesante por su relación con culturas no occidentales. Aunque tiene un fuerte enfoque en América Latina y las culturas nativas, se puede observar una predominancia de autores blancos y hombres en su selección literaria. Esto plantea preguntas sobre las voces que eligió y cómo sus lecturas influenciaron su comprensión del mundo.
Un texto fundamental en su colección es “Wretched of the Earth” de Frantz Fanon, donde se exploran los efectos psicológicos del colonialismo. En este libro, Fanon describe la colonización como un robo de tierras y enfatiza que la lucha por la tierra es vital para la dignidad humana.
El interés de Smithson por la literatura, el cine y la antropología no solo contribuyó a su obra, sino que también tiene el potencial de inspirar generaciones futuras a examinar las conexiones entre el arte, el medio ambiente y las narrativas culturales. A través de su biblioteca, su legado continúa vivo, enriqueciendo debates contemporáneos y alentando una exploración más profunda de las crisis que enfrenta nuestro mundo.
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