La crisis sanitaria por sarampión en México ha alcanzado niveles alarmantes a inicios de 2026. Hasta el corte más reciente, fechado el 23 de enero, se han reportado 987 casos confirmados, sumando un total acumulado de 7,417 contagios en el país. La situación ha escalado a tal grado que se ha confirmado la primera muerte vinculada al virus en el estado de Michoacán, lo que incrementa a 26 el total de defunciones registradas en lo que va del año.
Este virus, altamente contagioso, se encuentra activo en 32 regiones de la República, con una carga significativa de casos concentrados en 265 municipios. Los estados más afectados son Jalisco, con 521 casos; Chiapas, 200 casos; y Sinaloa, 65 casos. Ante este panorama, las autoridades han cambiado su enfoque de prevención a la atención urgente.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha levantado una voz de alerta, advirtiendo que México enfrenta el riesgo real de que el sarampión se restablezca como una enfermedad endémica. Este escenario es crítico: por primera vez desde 2016, el país se encuentra bajo “evaluación internacional”. En abril, México y Estados Unidos comparecerán ante la Comisión Regional para el Monitoreo y la Reverificación, donde se evaluará si ha habido transmisión continua del mismo linaje del virus durante más de un año. Si se confirma, México perdería oficialmente su estatus de nación libre de sarampión, una certificación que ha mantenido durante una década.
Como parte de la respuesta institucional, se ha autorizado la vacunación anticipada desde los seis meses de edad, en lugar del año habitual, debido a la alta contagiosidad del virus. El enfoque se ha centrado en personas de entre 20 y 49 años, quienes presentan niveles de inmunidad bajos, cercanos al 70%. En contraste, la mayoría de los mayores de 50 años ya cuentan con anticuerpos naturales de exposiciones previas en su infancia.
Además, el gobierno ha implementado diversas estrategias para elevar la cobertura de vacunación, incluyendo tres fechas de la Campaña Nacional de Vacunación y brigadas móviles en zonas de alta afluencia, como el Metro de la Ciudad de México. Expertos enfatizan la importancia de que la población revise sus esquemas de vacunación, reiterando que dos dosis de la vacuna triple viral son esenciales para lograr un control efectivo del brote.
Pese a que el plazo original para demostrar la interrupción de la transmisión del virus culminaba el 20 de enero, el Gobierno de México solicitó una prórroga de dos meses ante la OPS, reflejando la magnitud del desafío que enfrenta. Especialistas advierten que es crucial alcanzar una cobertura de vacunación superior al 95% para frenar las muertes y recuperar la estabilidad sanitaria.
La resolución de la OPS no debe ser vista como un mero trámite administrativo, sino como una indicación clara de que el sarampión podría reinstalarse de forma sostenida en México, presentando riesgos graves para la salud de miles de ciudadanos. En este contexto, la atención y acción colectivas son más necesarias que nunca para prevenir una crisis sanitaria aún mayor.
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