La reciente controversia en torno a Pemex ha intensificado la atención hacia sus decisiones estratégicas, particularmente la suspensión de envíos de petróleo a Cuba, un anuncio que la presidenta Claudia Sheinbaum no desmintió. Según comentó, cualquier movimiento relacionado sería una decisión soberana de la empresa. Sin embargo, la líder mexicana también insinuó que pudiera continuar la ayuda humanitaria hacia la isla, quizás en forma de crudo, dejando en el aire el destino de las futuras relaciones comerciales.
En un giro notable, Pemex reportó un impacto significativo en sus exportaciones al Lejano Oriente, registrando cero dólares y cero barriles en diciembre de 2025 por primera vez en su historia. Un año atrás, las exportaciones a esta región, que incluye economías clave como China y Japón, habían generado ingresos de 399 millones de dólares. Durante todo 2025, el total recaudado fue de 1,772 millones de dólares, un descenso drástico que plantea interrogantes sobre el futuro de las exportaciones de la empresa.
Las estadísticas muestran que el desplome no se limita solo a Asia. En Europa, las exportaciones de crudo cayeron de 436 millones a 234 millones de dólares, mientras que en América, la cifra pasó de 823 millones a 380 millones. Este ciclo de declive se encuentra impulsado por una serie de factores adversos.
Primero, las dinámicas externas han afectado los precios internacionales del petróleo. En el último año, el valor de la mezcla mexicana de exportación ha bajado de 69 a 58 dólares por barril, una tendencia que ha repercutido en las finanzas de Pemex. En segundo lugar, el ambiente interno para la producción se ha tornado complicado; la producción de petróleo ha descendido de 1.7 a 1.6 millones de barriles diarios, agravando la situación.
Además, la estrategia gubernamental ha cambiado, llevando a que el presidente Andrés Manuel López Obrador sugiera que sería mejor vender el petróleo a los mexicanos en forma de gasolina, dado que esta opción es más lucrativa que la venta al extranjero. En el último mes de 2025, Pemex obtuvo 473 mil millones de pesos de la venta de combustibles automotrices, superando por tres mil millones la cifra de un año anterior.
Desde la Secretaría de Hacienda, los ingresos por impuestos a la gasolina alcanzaron 405 mil millones de pesos, un incremento notable que refleja la dependencia del gobierno de este ingreso. Tal panorama suscita la pregunta: ¿realmente los mexicanos pueden confiar en que el gobierno administre adecuadamente esta industria vital?
Mientras algunos siguen abrigando esperanzas de recuperación, otros preparan su estrategia en un contexto donde Pemex enfrenta un endeudamiento creciente, lo que podría conllevan a una reducción de sus exportaciones hacia Cuba, China y otros destinos clave, debido a la limitación en los recursos disponibles.
Una señal más preocupante la da Grupo Carso, que ha empezado a adquirir activos mexicanos de la empresa rusa Lukoil, lo que sugiere un cambio en el paisaje empresarial del sector energético local.
En resumen, el futuro de Pemex parece en entredicho, y su estrategia de exportación enfrenta un desafío significativo. Las decisiones que tome en los próximos meses serán cruciales para definir su rol en el mercado internacional y su capacidad para cumplir con las demandas internas, todo mientras navega por un entorno económico complicado.
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