La próxima semana, alrededor de 200 galerías de arte contemporáneo en España cerrarán sus puertas en un acto de protesta. Desde el 2 hasta el 7 de febrero, se llevará a cabo una huelga durante seis días para manifestarse contra la tasa del 21% de IVA aplicada a las ventas de arte, una carga fiscal que los galeristas consideran perjudicial para su éxito y sostenibilidad.
Implementada en 2012 por el Partido Popular, esta tasa ha colocado a España en el extremo más alto de los impuestos sobre el arte en Europa occidental. Según Marc Domènech, de Galería Domènech en Barcelona, esta situación ha causado una notable pérdida de competitividad respecto a otros países europeos. A medida que naciones como Alemania y Francia han adoptado tasas significativamente más bajas —del 7% y el 5.5% respectivamente—, el IVA español ha permanecido sin cambios a pesar de promesas gubernamentales.
Este desbalance no solo afecta el mercado internacional. Dentro de España, actividades comerciales relacionadas con el teatro, la danza, la música y el cine, entre otras, están gravadas con un 10% de IVA. La asociación de galerías contemporáneas ha expresado su descontento por la exclusión de las galerías del mismo tratamiento fiscal, resaltando su papel como “el museo más grande de España”.
La cuestión también se torna personal para los galleristas. Alex Nogueras, de Prats Nogueras Blanchard, enfatiza que es esencial dejar de ver a las galerías como agentes comerciales sospechosos y reconocerlas como infraestructuras culturales vitales. Durante la huelga, las galerías dejarán de realizar trabajos pro bono con instituciones públicas y privadas, poniendo de manifiesto la importancia de su contribución al ecosistema cultural.
Alba López Porto, directora de Galería Néboa en Lugo, denuncia que la elevada carga fiscal impacta directamente en la operatividad diaria, obligando a muchas galerías a absorber parte del coste al aplicar descuentos para no hacer sus precios prohibitivos. La alta tributación disuade tanto a coleccionistas noveles como establecidos, un problema que pesan especialmente sobre las galerías emergentes y los artistas que representan.
La situación es crítica, con galerías temerosas de que la inacción del gobierno lleve a artistas y espacios a cerrar. Isabel Mignoni, de Galería Elvira González en Madrid, critica la falta de comunicación efectiva entre el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Finanzas, quienes se limitan a pasarse la responsabilidad.
La huelga se produce a un mes de Arco Madrid, la principal feria de arte del país. El año pasado, más de 70 galeristas apagaron las luces de sus stands en protesta por el IVA del 21%. A pesar de la incertidumbre sobre si se producirán cambios, muchos en el sector están convencidos de que reducir la tributación aumentaría las ventas, lo que a su vez revitalizaría el mercado del arte.
Esta situación resalta no solo un reto fiscal, sino también la necesidad de una conversación más amplia sobre el papel del arte y la cultura en la economía española. A medida que se acercan la huelga y el evento de Arco, el clamor por un cambio se hace más fuerte, recordando a todos que la cultura es un bien común que merece un tratamiento justo.
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