El viernes se asoma con una mezcla de expectativas y escepticismo, tras las recientes declaraciones de Elon Musk, CEO de Tesla, mientras se preparaba para explicar a sus accionistas el cierre de 2025. Después de años de crecimiento robusto, las ventas de Tesla ha caído un 2.9 %, un hecho sin precedentes para la empresa, que en 2023 registró un aumento del 18 %.
Musk, quien recientemente dejó sin cumplir su promesa de establecer una fábrica en Santa Catarina, Nuevo León, en México, busca ahora enunciar un mensaje de optimismo. Frase memorable de su reciente intervención: “Hemos actualizado la misión de Tesla hacia una abundancia asombrosa”. Este cambio no solo sugiere un nuevo enfoque estratégico, sino una filosofía revitalizada sobre el futuro económico, que Musk vincula a las potencialidades de la inteligencia artificial y la robótica.
En el contexto de la reunión del Foro Económico Mundial en Davos, el magnate compartió su visión influenciada por Peter Diamandis, un defensor acérrimo de la era de la abundancia. Según Musk, el enfoque no consiste en que todos tengamos mucho, sino en que los recursos básicos sean accesibles a bajo costo. ¿Por qué, se pregunta, un hogar debería costar tanto? La respuesta podría estar en los elevados gastos de construcción y suministro.
Tesla, como parte de su nuevo rumbo, planea aumentar su capacidad de fabricación de células solares, con la meta de agregar 100 gigawatts de capacidad de generación anual. Para poner esto en perspectiva, se necesitan aproximadamente 15 gigawatts para abastecer la Ciudad de México; por lo tanto, la nueva capacidad tendría el potencial de impactar significativamente en el suministro de energía a nivel nacional.
Además, Musk anunció cambios en la producción, enfocando esfuerzos en la siguiente generación de robots Optimus en lugar de continuar llevando a cabo la manufactura de los modelos X y S en California. Este cambio podría representar un desafío significativo en uno de los cuadros de suministro más críticos de la economía, prometiendo, según Musk, que tanto la energía como el trabajo se volverán más accesibles y, con ello, los precios de una variedad de productos podrían descender.
Mientras muchos se preguntan sobre la viabilidad de esta visión futurista, el impacto inmediato de Musk ha sido estabilizar el precio de las acciones de Tesla, que había caído drásticamente en los días previos. La pregunta permanece: ¿será posible que, a través de estas innovaciones, el salario mínimo llegue a ser suficiente para cubrir las necesidades básicas como vivienda, automóvil y tiempo de ocio?
Este es un momento decisivo donde las promesas de una abundancia asequible podrían en definitiva cambiar paradigmas en la economía global. Sin embargo, el futuro siempre guarda sus incertidumbres, y el camino que se avecina para el sector energético y productivo a nivel mundial está lleno de expectativas.
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