Un conmovedor episodio ha captado la atención de Italia a poco días de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, programada para comenzar el 6 de febrero de 2026. Riccardo Z, un niño de 11 años originario de una localidad a menos de 20 kilómetros de Cortina d’Ampezzo, fue obligado a bajar de un autobús en medio de la nieve debido a que no contaba con suficiente dinero para cubrir el recargo en su billete, un ajuste que la empresa de transporte local implementó con motivo del evento deportivo.
Riccardo, enfrentándose a temperaturas bajo cero, tuvo que recorrer seis kilómetros a pie hasta su hogar. Este incidente ha generado una oleada de indignación entre padres y autoridades locales, alertando sobre las preocupaciones en torno a los precios elevados relacionados con los Juegos Olímpicos. En respuesta a la repercusión de la historia, la Fundación Milán Cortina 2026 se puso en contacto con la familia de Riccardo para ofrecerle un papel simbólico en la ceremonia inaugural. “Nunca le había visto tan feliz y emocionado”, compartió Sole Vatalano, la madre de Riccardo, en una entrevista con RAI 1. “Ha sido el regalo más bonito que le podían haber hecho”.
Aunque no se han revelado detalles específicos sobre el papel que desempeñará el niño, se sabe que forma parte de un equipo juvenil de esquí, lo que añade un significado especial a su participación. Este evento marcará un hito, ya que será la primera vez que un evento olímpico se organice en diferentes sedes.
Más de 1,300 personas, incluidos aproximadamente 1,200 voluntarios de 27 países, han estado trabajando en la preparación de la ceremonia, que se desarrollará en diversas ubicaciones, además del icónico estadio San Siro en Milán. Las estaciones de esquí coanfitrionas, como Cortina, Livigno en Valtellina y Predazzo en la provincia de Trento, serán parte integral de lo que se promete ser la primera “ceremonia extendida” en la historia de los Juegos Olímpicos.
A medida que se acerca la fecha, la historia de Riccardo no solo destaca la resolución de un niño frente a la adversidad, sino que resuena con temas más amplios sobre la equidad y el acceso a estas celebraciones internacionales. En un contexto donde el costo de los eventos deportivos puede ser objeto de críticas, la participación de Riccardo podría servir como un símbolo de esperanza y comunidad en tiempos exigentes. La cita olímpica, que se llevará a cabo del 6 al 22 de febrero, promete ser un reflejo de la unión y la perseverancia ante los retos.
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