Recientemente, la Presidenta Sheinbaum llevó a cabo encuentros con un grupo selecto de economistas y posteriormente con representantes de la banca a través de la Asociación de Bancos de México. A pesar de los pronunciamientos oficiales, algunos participantes han señalado que la mandataria se muestra preocupada por el bajo crecimiento del PIB, la insuficiente creación de empleos y el estancamiento de la inversión en el país.
En su reunión con los economistas, se abordó con franqueza la situación económica. Sheinbaum volvió a solicitar un firme compromiso del sector bancario para financiar proyectos del Plan México, además de instar a incrementar el crédito destinado a micro, pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, la reacción del gremio bancario fue restar importancia a la solicitud, afirmando que están “listos” y que poseen suficientes recursos para otorgar préstamos.
Un aspecto crítico que emerge es la falta de información y estructura robusta en el Plan México, lo que limita su viabilidad como una estrategia concreta para enfrentar los desafíos económicos. Las promesas de que la inversión total alcanzará el 50% del PIB para 2030 revelan más buenas intenciones que un verdadero plan de acción.
En cuanto a proporcionar más créditos a las micro, pequeñas y medianas empresas, la Presidenta parece mostrar una visión ingenua respecto a la dinámica del mercado crediticio. Existe una creencia errónea de que el crédito es un recurso abundante que puede canalizarse sin restricciones hacia inversiones, empleo y crecimiento. Es fundamental aclarar que el crédito opera bajo principios de oferta y demanda.
Los bancos obtienen fondos prestables principalmente a través de la captación de ahorros del público. La demanda de crédito está determinada por las empresas que requieren financiamiento para invertir y generar utilidades. Elementos como la competencia en el mercado, la concentración de poder, la colusión entre oferentes, la diferenciación de productos crediticios, y la disponibilidad de tecnologías influyen en la capacidad de los bancos para ofrecer crédito.
La actual demanda de crédito en México es baja, en parte, debido a la elevada prima de riesgo asociada a las tasas de interés. Esta situación se ve favorecida por la incertidumbre institucional y política, así como por la falta de un estado de derecho sólido, empeorado por reformas judiciales. Para poder reactivar la demanda de crédito, es imperativo atender estas causas subyacentes.
En su reunión con economistas, se sugirió que el principal obstáculo para la inversión crediticia es precisamente la reforma judicial. Sin embargo, el daño causado por dicha reforma y la incertidumbre generada por la próxima reforma electoral podrían condenar a México a un ciclo de bajo crecimiento y mayores dificultades hasta el futuro.
Es crucial que se aborden estos desafíos para no solo permitir el acceso al crédito, sino también para recuperar la confianza que impulse la inversión y, por ende, el crecimiento económico sostenible en el país.
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