Elda Cerrato, una artista italiana radicada en Argentina, ha sido objeto de renovado interés tras su fallecimiento, especialmente con su participación postmortem en la Bienal de Venecia de 2024. A pesar de su exhibición en una sección abarrotada dedicada a la diáspora italiana, el interés por su obra no ha hecho más que crecer. Ahora, su trabajo recibe la atención que merece en Galerie Lelong, un espacio que ha respaldado a artistas latinoamericanos no convencionales incluso antes de que otros actores en el ámbito del arte hicieran lo mismo. Aunque la muestra actual no es una retrospectiva completa, abarca un fragmento de once años de su carrera, representando una contribución significativa a la historia del arte contemporáneo.
Las obras más tempranas de Cerrato datan de mediados de los años 60, cuando comenzó a explorar abstracciones inusuales con formas ovoides. Estas piezas, enmarcadas por las reflexiones del filósofo George Gurdjieff, son parte de la “Serie de Seres Extraños” y sugieren una comunicación a través de zonas cósmicas. Una de sus obras emblemáticas muestra un contorno rojizo de una antena que emite señales hacia una forma negra, con un apéndice que evoca una figura femenina. Este contexto sugiere una conexión con el feminismo, algo que Cerrato profundiza en su obra “Floración de un ente” (1970), donde un árbol brota del vientre de una mujer desnuda, fusionando el cuerpo femenino con la naturaleza.
Sin embargo, a mediados de los años 70, y en medio de la violencia que asolaba Argentina bajo una dictadura militar, Cerrato tomó un giro radical en su obra. Su enfoque pasó de la mística a una preocupación tangible por las inequidades globales. En “Pasa lo mismo en el movimiento que en el mapa?” (1976), las siluetas de Estados Unidos y África son devoradas por manifestantes enérgicos; debajo de estos contornos, se despliega una imagen que contrapone una villa miseria a un vecindario burgués. Cerrato plantea un enigma sobre los espacios y las personas, cuestionando la posibilidad de cerrar las brechas que los separan.
La exposición en Galerie Lelong estará disponible hasta el 14 de febrero, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de explorar la evolución de Cerrato y su significación en el arte contemporáneo. Su legado, aunque todavía en proceso de ser ampliamente reconocido, promete dejar una huella perdurable en la historia del arte postbélico.
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