Rusia ha intensificado su campaña militar con un feroz ataque aéreo contra instalaciones energéticas de Ucrania durante la noche del sábado. Según informes de Kiev, el asalto involucró más de 400 drones y alrededor de 40 misiles de diferentes tipos, todos ellos dirigidos contra la infraestructura eléctrica del país. Esta ofensiva se produce casi cuatro años después del inicio de la guerra, la cual se desató con la invasión a gran escala de Rusia a su vecino.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó la situación, afirmando que “cada día, Rusia podría optar por una diplomacia real, pero elige nuevos ataques”. En su mensaje, instó a los países que apoyan las negociaciones trilaterales a responder con firmeza a esta agresión, subrayando la necesidad de despojar a Moscú de la capacidad de utilizar el invierno como un arma contra Ucrania.
El ministro de Energía, Denys Shmyhal, detalló que los ataques afectaron principalmente a dos centrales térmicas en el oeste del país y a elementos esenciales del sistema de distribución de electricidad, como subestaciones y líneas eléctricas clave. Según Shmyhal, los “criminales rusos” llevaron a cabo un ataque masivo que deja una vez más en jaque el ya deteriorado sector energético ucraniano.
Las temperaturas en Ucrania han comenzado a descender, con pronósticos que indican que podrían alcanzar los 14 grados Celsius bajo cero en los próximos días. Esta nueva oleada de ataques llega pocos días después de la última ronda de conversaciones mediadas por Estados Unidos entre Ucrania y Rusia, que, a pesar de la presión sobre el gobierno estadounidense, no han producido resultados tangibles.
Desde el otoño de 2025, Rusia ha aumentado su intensidad de ataques contra la red eléctrica ucraniana, provocando apagones recurrentes que sumergen a millones en la oscuridad durante horas. Además, se han implementado cortes de electricidad de emergencia en todo el país. Como respuesta, el gobierno ucraniano ha solicitado a Polonia importar energía de emergencia para ayudar a estabilizar la red eléctrica.
Las autoridades han reportado ataques en diversas regiones, incluyendo Jmelnitsky, Rivne, Ternopil, Ivano-Frankivsk y Leópolis. Las centrales térmicas de Burshtín y Dobrótvir, ubicadas en el oeste de Ucrania, recibieron impactos significativos durante estos bombardeos. DTEK, la mayor empresa energética privada de Ucrania, ha informado de daños importantes en sus instalaciones, evidenciando que este es el décimo ataque a sus centrales desde octubre de 2025.
Por otro lado, las autoridades polacas, ante el temor de una escalada de la violencia, suspendieron temporalmente las operaciones de dos aeropuertos en el sureste del país. Sin embargo, estas operaciones se reanudaron poco después, una vez que la situación se estabilizó.
Este panorama refleja una escalada alarmante del conflicto, que continúa afectando no solo a Ucrania, sino también a las naciones vecinas y al equilibrio de seguridad en la región. La crisis humanitaria, exacerbada por la guerra y el invierno, pone una vez más a prueba la resistencia del pueblo ucraniano.
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