Los agricultores en España están enfrentando una crisis sin precedentes a raíz de las intensas lluvias y vientos que han azotado el país en los últimos días. Desde el 7 de febrero de 2026, se han registrado daños cuantiosos en los cultivos, con pérdidas que ascienden a millones de euros. En particular, la región de Andalucía ha sido severamente afectada, donde más de 11,000 personas han tenido que abandonar sus hogares debido a inundaciones imprevistas.
La península ibérica se encuentra en un ciclo de tormentas que ha dejado un rastro de devastación. Más de 170 carreteras han sido cerradas y los servicios ferroviarios en Portugal se han visto interrumpidos. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha emitido alertas, indicando que la tormenta Marta, que se intensificó el sábado, traería nieve y condiciones desfavorables a lo largo de la costa. Durante este periodo crítico, las condiciones han sido de alerta naranja, la segunda más alta, reflejando la gravedad de la situación.
Miguel Ángel Pérez, representante de la organización de agricultores COAG en Cádiz, expuso la gravedad de la crisis al afirmar que “llueve sin parar”. Cultivos esenciales como el brócoli, las zanahorias y las coliflores están inundados, con miles de hectáreas bajo el agua. Ante este panorama devastador, los agricultores han abogado por la intervención del Gobierno para solicitar asistencia y ayudar en el proceso de recuperación.
Además del impacto en los cultivos, el encharcamiento ha generado preocupación sobre posibles deslizamientos de tierra. Residentes de la Serranía de Ronda informaron que el suelo ha comenzado a temblar, provocando alarma entre la población. Sin embargo, las autoridades locales han asegurado que no hay riesgo inmediato.
Las evacuaciones han sido una respuesta necesaria a la creciente amenaza de inundaciones, particularmente en zonas cercanas al río Guadalquivir en Córdoba, donde se esperaban niveles críticos de agua. María Jesús Montero, vicepresidenta del Gobierno, ha señalado que el río podría alcanzar su nivel máximo durante el fin de semana.
En el contexto de esta crisis meteorológica, Portugal también ha sido gravemente afectado. Las intensas lluvias han llevado a la suspensión de elecciones presidenciales en tres localidades, mientras que más de 26,500 efectivos de rescate han sido desplegados para hacer frente a las emergencias derivadas de las tormentas.
Este evento meteorológico severo no solo ha tenido un impacto inmediato en la seguridad y en la economía de la región, sino que ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la agricultura frente a condiciones climáticas extremas. Combinar el apoyo gubernamental con medidas de gestión del riesgo podría ser clave en la recuperación de la comunidad agrícola y en la preparación ante futuros desastres.
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