El próximo miércoles 11 de febrero se celebrará el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, un momento propicio para reflexionar sobre la representatividad femenina en el ámbito científico. Según el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), hasta el 30 de junio de 2025, había 44,835 investigadores registrados en México, de los cuales 18,444 eran mujeres, lo que representa aproximadamente el 41.1% del total. Aunque esta cifra aún no alcanza la paridad ideal, se observa un avance notable en la inclusión de mujeres en un campo históricamente dominado por hombres.
Tres destacadas científicas mexicanas comparten sus experiencias y motivaciones, revelando la importancia del liderazgo femenino en la investigación.
La Dra. Maura Elizabeth Ramírez Quesada, física y actualmente investigadora en Alemania, revela que su interés por la ciencia nació de programas como El mundo de Beakman y documentales de Discovery Channel. A lo largo de su trayectoria, enfrentó numerosos retos, incluyendo la compatibilidad entre el trabajo y el estudio, así como el aprendizaje de un segundo idioma. La presencia de mentoras en su vida, como María Elena Tejeda Yoman, ha sido clave para su desarrollo profesional. Su proyecto más significativo hasta ahora se centra en las estrellas enanas blancas, acercándola a la astrofísica. Al referirse a la primera mujer presidenta científica en México, la Dra. Ramírez comenta que es un gran cambio cultural que llena de esperanza a las futuras generaciones.
Por su parte, la Dra. Thelma Arenas Rodríguez, bióloga y especialista en Ciencias Biomédicas, explica que su interés en la investigación se generó desde pequeña, cuando empezó a hacer preguntas sobre el mundo que la rodeaba. Reconoce que los caminos científicos suelen estar entrelazados con desafíos personales y frustraciones, pero también enfatiza el crecimiento que estas dificultades aportan. Su trabajo actual, que busca modificar sustancias bacterianas para el desarrollo de vacunas de nueva generación, se alinea con su percepción de que la ciencia aplicada es fundamental para el avance del país. Además, señala que la representación femenina en posiciones de poder es crucial para inspirar a las nuevas generaciones.
Finalmente, la Dra. Rocío del Carmen Solís Guillen, quien se ha destacado en el ámbito de la farmacología, recuerda que sus primeros pasos en el laboratorio surgieron de un programa de Veranos Científicos. Reconoce que la ciencia está llena de fracasos y aprendizajes, y que corresponde a las investigadoras superar los retos que conlleva una carrera en este campo. Su trabajo se centra en terapias no farmacológicas para el deterioro de la memoria, un proyecto que podría tener un gran impacto en la salud pública. Al igual que sus compañeras, resalta la importancia de un entorno equilibrado que apoye el crecimiento profesional de las mujeres.
Las tres científicas coinciden en un punto crucial: la representación femenina es vital para motivar a las niñas a interesarse por la ciencia. Su presencia en roles de liderazgo puede cambiar positivamente la percepción de lo que es posible. Sin embargo, también hacen un llamado sobre la urgente necesidad de aumentar el presupuesto para la ciencia en México, que ha mostrado una tendencia de estancamiento. Para 2025, el gasto en Ciencia, Tecnología e Innovación se estima en 0.16% del PIB, la cifra más baja en casi dos décadas.
Aunque el panorama actual puede parecer desalentador, estas mujeres reflejan que el compromiso y la pasión pueden superar barreras. Tal como expresó la Dra. Ramírez, “si lo intentamos y fallamos, no pasa nada”. Este mensaje resuena como una invitación a seguir luchando por un futuro donde las mujeres sean protagonistas en la ciencia.
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