MADRID — La figura de Maruja Mallo, una de las artistas más innovadoras del siglo XX, está siendo celebrada en la mayor retrospectiva de su carrera, presentada en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. La exposición, que lleva por nombre “Maruja Mallo: Mask and Compass”, reúne un impresionante conjunto de 100 obras pictóricas, 70 dibujos y 100 documentos de archivo, que incluyen una fotografía emblemática de la artista tomada por el poeta Pablo Neruda en 1945, donde aparece cubierta de algas en una playa chilena. Esta imagen capta la esencia de su enfoque artístico, donde la energía femenina se convierte en un canal para fuerzas naturales y cósmicas.
Nacida Ana María Gómez González en 1902 en Viveiro, Galicia, Mallo fue una figura clave en la Generación del ’27, un grupo que emergió en España durante las décadas de 1920 y 1930, caracterizado por la producción de obras vanguardistas. Durante su formación en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, forjó lazos con otros luminares como Salvador Dalí y Federico García Lorca. Sin embargo, a medida que la artista desarrolló su propio estilo distintivo, se aisló de sus contemporáneos, lo que ha contribuido a su escasa notoriedad fuera de España.
La exposición subraya la relevancia de Mallo no solo como artista, sino también como una importante representación de las mujeres en el arte y la vida moderna. Sus primeras obras presentan a mujeres desnudas o semi-desnudas en actividades como la natación y el ciclismo, que desafiaban las normas sociales de la época. Un ejemplo notable es el retrato de una amiga en traje de baño, que fue destruido por el padre del modelo, evidenciando los estándares de la sociedad española de entonces.
Uno de los momentos más destacados son las obras de su serie “Verbenas”, que celebran la vida urbana con mujeres modernas y activas. Estas obras, exhibidas juntas por primera vez desde 1928, muestran una explosión de color y movimiento, centradas en la vivacidad de mujeres que irrumpen en escenas festivas. Posteriormente, su obra evolucionó hacia representaciones más sombrías, como en “Cloacas y Campanarios”, que anticiparon el devastador impacto de la Guerra Civil Española.
El conflicto llevó a Mallo a un exilio que la llevó primero a Portugal y luego a Argentina, donde se vio inspirada por la flora, fauna y la diversidad cultural del continente. Su serie “Las naturalezas vivas”, por ejemplo, presenta una fusión sensual de elementos naturales que evocan la universalidad y la interconexión de todos los seres.
A través de sus últimas obras, Mallo se aleja de lo material, explorando temas cósmicos y transformaciones en su serie “Moradores del vacío”. Estas representaciones, que abordan la esencia misma del ser, reflejan su evolución artística y espiritual, enfocándose en lo etéreo y lo místico.
“Maruja Mallo: Mask and Compass”, que sigue abierta al público hasta el 16 de marzo, es una oportunidad única para revalorar la obra de una artista cuya visión sigue resonando de manera impactante en el arte contemporáneo. Esta exposición no solo reivindica su legado, sino que también invita al espectador a cuestionar las construcciones sociales y a celebrar la creatividad de las mujeres a lo largo de la historia.
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