La inactividad física en México es un fenómeno que merece nuestra atención, especialmente por su conexión con la rutina laboral, educativa y las múltiples responsabilidades cotidianas que enfrentan los ciudadanos. Según datos recientes, más del 30% de la población de 12 años en adelante se identifica como físicamente inactiva, una situación que no solo refleja una decisión personal, sino que también se ve influenciada por condiciones externas.
La razón más citada por los mexicanos para no realizar ejercicio durante su tiempo libre es el cansancio o la falta de tiempo, un factor que afecta al 32.2% de las personas inactivas. Esto resalta cómo las jornadas laborales extensas y la carga del estudio deprivan a los individuos de la energía y el tiempo necesarios para incorporar la actividad física en su vida diaria.
Siguiendo esta línea, los problemas de salud o los efectos de la edad fueron mencionados por el 18.4% de la población como un impedimento para el ejercicio regular. Esta estadística pone de manifiesto la importancia de considerar las limitaciones físicas y las condiciones médicas que afectan a muchos, dificultando su ejercicio regular y, por ende, su bienestar.
Asimismo, otro 17.6% de los encuestados atribuyó su inactividad al cansancio o la falta de tiempo derivada de labores domésticas o de cuidados. Este dato pone de relieve el peso que tienen las tareas no remuneradas en la vida cotidiana, un aspecto que merece ser reconocido en el contexto de la salud y el tiempo personal.
Un 15.3% de los participantes citó “otras razones”, que abarcan factores personales o contextuales que no se especificaron en la encuesta. La infraestructura pública también juega un rol, ya que una porción menor de la población mencionó la falta de instalaciones adecuadas para realizar ejercicio como una barrera significativa para la actividad física.
Estos números ilustran que la inactividad en México está profundamente arraigada en la organización del tiempo y las condiciones de vida de los ciudadanos, más allá de una falta de voluntad. La realidad es que muchos mexicanos enfrentan un dilema: ¿cómo encontrar un espacio para el ejercicio en medio de tantas responsabilidades?
En un mundo donde la salud y el bienestar son cada vez más valorados, es crucial abordar estos problemas estructurales que limitan la actividad física. Las políticas públicas que mejoren la infraestructura y promuevan hábitos saludables podrían ser un camino para transformar estas cifras y, en última instancia, la calidad de vida de los mexicanos.
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