La salud, un campo repleto de avances tecnológicos, presenta innovaciones que superan las expectativas de la ciencia ficción. Ejemplos como los de las películas de 007, donde un simple accesorio puede revertir un envenenamiento, o de “Pasajeros”, en la que los diagnósticos se realizan a través de rayos X, parecen ahora ser una realidad casi al alcance de la mano.
Hoy en día, disponemos de cápsulas diminutas que los pacientes pueden ingerir para escanear el interior de su estómago de manera más eficaz que las tradicionales endoscopias y colonoscopias. Además, la instalación de válvulas cardíacas del grosor de un cabello permite procedimientos mínimamente invasivos, resultando en una estancia hospitalaria de solo un día. Sorprendentemente, también se están realizando operaciones a distancia con tecnología robótica, a través de la cual un cirujano en Europa puede operar a un paciente en México.
Sin embargo, a pesar de estos avances extraordinarios, muchos mexicanos aún no se benefician de los dispositivos médicos disponibles, que en su mayoría se desarrollan al mismo tiempo que en Estados Unidos. El impacto del sector en la economía y en el sistema de salud es significativo, considerando que la industria de dispositivos médicos está valorada en 16 billones de dólares a nivel global, con México capturando alrededor de 7 billones de dólares. Con 52 empresas en este ámbito y generando 16 millones de empleos, la situación es favorable, pero la incertidumbre en los procesos de licitación y la falta de diferenciación han frenado su potencial.
Empresas líderes como Medtronic están a la vanguardia de esta industria, invirtiendo anualmente 2.7 billones de dólares en el desarrollo tecnológico. Con presencia en más de 150 países y más de 95 mil colaboradores, Medtronic sostiene una fuerte inversión en innovación, operando 79 plantas de manufactura, muchas de ellas en México. Al contar con más de 10,000 científicos e ingenieros biomédicos, su misión es revolucionar el tratamiento de enfermedades críticas, como el Parkinson, a través de tecnologías capaz de detectar ondas cerebrales previamente indetectables.
La promesa de este sector no solo radica en la implementación de tecnologías avanzadas, sino también en los beneficios económicos que pueden materializarse si se mejora la estructura regulatoria y se establece una política de licitación más clara y diferenciada. Es esencial que el país reconozca la importancia de este sector para maximizar su potencial, garantizando que los avances en salud lleguen a toda la población.
A medida que la innovación en dispositivos médicos continúa su marcha, se hace evidente que México debe aprovechar plenamente esta oportunidad para beneficiar a su sistema de salud y a su economía. La mirada hacia el futuro debe estar centrada en la creación de ambientes propicios que permitían a esta industria no solo sobrevivir, sino prosperar en el contexto actual.
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