En 1983, un estudiante de secundaria en el Este de Los Ángeles vivió un despertar literario que cambiaría su vida. En una escuela marcada por la diversidad, donde el español y el vietnamita resonaban tanto como el inglés, este joven se sentía desconectado de la literatura clásica como la de Hemingway y Shakespeare. Sin embargo, todo eso cambió gracias a una obra que lo llevó a reconocer su propia historia a través de la poesía.
Durante una clase de drama, el maestro, Mr. Heap, compartió un ejemplar firmado del poema “The Old Italians Dying” de Lawrence Ferlinghetti. Muchas de las imágenes descritas en el poema resonaron profundamente con él, evocando recuerdos de su propio abuelo, un fascista que había volado misiones sobre Etiopía. Este poema no solo le hizo sentir orgullo por su herencia, sino que también lo llevó a buscar más sobre el autor, un pionero en el mundo literario.
La conexión con Ferlinghetti fue instantánea. Desde entonces, el joven se embarcó en un viaje hacia City Lights Bookstore en San Francisco, un emblemático lugar fundado en 1953. Este establecimiento marcó un hito como el primer librería exclusivamente de libros de bolsillo en el país, desafiando las normas al ofrecer literatura accesible a todos. La idea original de Ferlinghetti era crear un espacio no elitista, donde la comunidad intelectual pudiera reunirse.
Con el paso de las décadas, City Lights se ha convertido en un símbolo de la resistencia cultural y la libertad de expresión. Desde su participación en la famosa prueba de obscenidad que involucraba “Howl” de Allen Ginsberg, el rechazo de censura se ha mantenido firme. Esta librería no solo ha sobrevivido a numerosos cambios económicos y políticos, sino que también ha sido un refugio para las voces disidentes en tiempos de crisis.
La relevancia de City Lights es más crucial que nunca. En un contexto actual donde las universidades enfrentan interferencias gubernamentales, el aumento del veto de libros, y la censura de voces críticas, la misión de la librería se ha revitalizado. Bajo la dirección de Elaine Katzenberger, City Lights sigue siendo un bastión de libertad literaria, adaptándose cada año a los desafíos que amenazan el acceso a la literatura y al conocimiento.
Ferlinghetti, que murió el 22 de febrero de 2021, dejó un legado que perdura. Su influencia, unida a la de City Lights, continúa promoviendo la diversidad literaria y fomentando la curiosidad intelectual. Esta institución no solo recopila y publica voces internacionales, sino que también actúa como un faro, iluminando el camino hacia una cultura más inclusiva y literaria.
Con la apertura de su historia, City Lights no es solo una librería; es un testimonio del poder transformador de la literatura y un recordatorio de que, a pesar de los obstáculos, la búsqueda de la verdad y la expresión sigue viva.
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