Más de siete millones de jóvenes en México se encuentran actualmente fuera de la educación media superior, un fenómeno alarmante que, según el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leonardo Lomelí Vanegas, afecta a dos de cada diez adolescentes en el país. Esta situación es consecuencia de profundas brechas sociales y educativas, que dan lugar a trayectorias interrumpidas y rezagos significativos.
Durante un evento reciente conmemorando el aniversario de la Escuela Nacional Preparatoria 8 “Miguel E. Shulz” en la capital, Lomelí enfatizó que este grupo representa un potencial inmenso, pero también una vulnerabilidad a la exclusión educativa y laboral. Con más de 36 millones de jóvenes de entre 15 y 19 años en México, casi una cuarta parte de la población total, la necesidad de ampliar el acceso y mejorar la calidad educativa se hace urgente. Aunque la cobertura nacional de bachillerato ha superado el 80%, persisten desigualdades notables que impiden que todos los jóvenes se beneficien por igual.
El rector subrayó que la UNAM tiene un papel fundamental: debe actuar como un contrapeso ante la exclusión. Esto implica la creación de planes de estudio relevantes y robustos, además del fortalecimiento de habilidades que faciliten la inserción laboral y social. En este sentido, la universidad se compromete a ofrecer más de 280,000 becas a estudiantes de diversos niveles, evidenciando que cerca del 80% de su alumnado recibe algún tipo de apoyo financiero.
Adicionalmente, Lomelí destacó el impacto de la pandemia en la educación y la salud emocional de esta generación. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante la crisis sanitaria, más de cinco millones de personas abandonaron sus estudios. Un informe del Centro de Estudios Espinosa Yglesias reveló que entre 2016 y 2024, la proporción de jóvenes entre 18 y 24 años que logró una escolaridad superior a la de sus padres se redujo del 72% al 67%.
La calidad educativa está profundamente influenciada por factores como la pobreza, la ubicación geográfica y las condiciones étnicas. La educación menos eficiente suele asignarse a aquellos con menos recursos, y a menudo, las familias no valoran adecuadamente la importancia de la formación.
Además, existen grupos que enfrentan grandes desafíos: personas con discapacidad que luchan con la falta de accesibilidad en las escuelas, niños en situación de calle, adolescentes que trabajan, y jóvenes embarazadas, entre otros. Para ellos, el derecho a la educación muchas veces parece un lujo inalcanzable.
Sin embargo, hay luz al final del túnel. A finales de 2025, la Secretaría de Educación Pública (SEP) informó una notable disminución en el índice de analfabetismo, que se ubicó en 3.8%, la cifra más baja registrada hasta la fecha. Más de medio millón de personas lograron concluir sus estudios básicos el año anterior, destacando el significativo avance hacia la educación inclusiva.
El titular de la SEP, Mario Delgado Cerrillo, mencionó que la mayor parte de esta reducción se ha logrado gracias a los esfuerzos concentrados en Chiapas, estado que anteriormente albergaba el 40% de la población analfabeta del país.
Así, el panorama educativo en México refleja tanto retos serios como esfuerzos y avances significativos hacia la inclusión y la mejora. La atención continua a estas dinámicas será vital para asegurar un futuro brillante para los jóvenes, un recurso esencial para el desarrollo del país.
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