Tradicionalmente, desde la época de George Washington, los presidentes de Estados Unidos han tenido un retrato oficial que se presenta al público poco después de su mandato. Este protocolo, que incluye principalmente retratos en óleo, estaba previsto seguir en el caso de Donald Trump, quien se sentó para que el artista Ronald Sherr realizará su retrato justo después de dejar el cargo en 2021. Sin embargo, recientemente ha surgido una novedad: Trump desea un nuevo retrato.
El retrato de Sherr estaba listo para ser aceptado por la National Portrait Gallery en 2022. No obstante, para ese momento, Trump ya había anunciado su intención de postularse nuevamente para la presidencia en 2024. Es importante señalar que la galería, que es responsable de mantener los retratos presidenciales del país, tiene la política de no exhibir un retrato hasta que el presidente haya dejado el cargo de forma permanente, según informaciones previas.
En declaraciones recientes, un portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, explicó que Trump desea un retrato que refleje todo lo que abarcó su tiempo en la presidencia. “El presidente Trump apreció el retrato creado para su 45º mandato y espera ver la finalización de un retrato que encapsule tanto su 45º como su 47º mandato presidencial”, comentó Ingle.
El retrato de Sherr, que fue completado antes de la muerte del artista en 2022, se describe como una obra que representa a Trump en un mitin, con la Casa Blanca de fondo. La viuda de Sherr, Lois, destacó que el retrato “capturó el movimiento, la energía y el sentimiento de absoluta resolución” del expresidente.
Cabe mencionar que Ronald Sherr no fue ajeno a representar presidentes, ya que también realizó retratos de George H.W. Bush y George W. Bush, así como de otras figuras prominentes de la política estadounidense, como el exsecretario de Defensa Colin Powell y los expresidentes de la Cámara de Representantes, John Boehner y Nancy Pelosi.
En un giro interesante, la National Portrait Gallery declaró ante los medios que no tenía conocimiento de la solicitud de Trump para un nuevo retrato. Mientras tanto, el retrato oficial de Joe Biden, quien dejó la presidencia el año anterior, aún no ha sido presentado. En contraste, sus predecesores demócratas fueron inmortalizados por artistas contemporáneos de renombre; Barack Obama fue retratado por Kehinde Wiley, y Bill Clinton, por Chuck Close. Es relevante mencionar que ambos artistas han enfrentado recientemente acusaciones de conducta sexual inapropiada.
Este enfoque único del arte presidencial plantea preguntas sobre la representación y la historia, en un momento en que las narrativas en torno a los presidentes siguen evolucionando. La historia del retrato presidencial de Trump es, sin duda, una fascinante adición a este contexto, reflejando no solo su tiempo en el cargo, sino también su ambición de regresar a la Casa Blanca.
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