La incertidumbre sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha vuelto a cobrar protagonismo. En la segunda semana de febrero de 2026, se reveló que el presidente estadounidense, Donald Trump, estaba evaluando en privado la posibilidad de que Estados Unidos se retire del pacto comercial. Esto fue reportado por Bloomberg el 11 de febrero, cuando informaron que Trump había cuestionado a sus asesores sobre las razones para no abandonar el acuerdo que él mismo firmó durante su mandato anterior, entre 2017 y 2021.
Desde que asumió su segundo mandato en enero de 2025, Trump ha adoptado una postura más confrontativa y escéptica hacia el T-MEC, también conocido como USMCA en Estados Unidos. La revisión del acuerdo está programada para el 1 de julio de este año, y Trump ha hecho del tema un punto focal para exigir concesiones comerciales adicionales a México y Canadá. Además, busca abordar otros temas de interés, como la crisis migratoria y el narcotráfico.
Durante una visita a una planta de Ford Motor Co. en Detroit, el mandatario expresó que había perdido interés en la relación comercial en América del Norte, describiendo el T-MEC como “irrelevante”. A pesar de esto, sugirió la posibilidad de negociar acuerdos bilaterales, afirmando: “Ni siquiera pienso en el T-MEC. Quiero que a Canadá y México les vaya bien, pero el problema es que no necesitamos su producto”.
En este contexto, Jamieson Greer, representante Comercial de Estados Unidos, confirmó que el gobierno mantendría conversaciones separadas con México y Canadá. Greer argumentó que la relación con Canadá es más tensa y que las negociaciones se llevarían a cabo de forma bilateral. “Los mexicanos son bastante pragmáticos en este momento”, aseguró.
Curiosamente, el mismo día que se publicaron estas informaciones, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, desestimó la idea de que Trump intente sacar a Estados Unidos del T-MEC. Reiteró que en sus conversaciones telefónicas previas, el presidente estadounidense nunca había sugerido tal intención, subrayando la importancia del tratado para ambas naciones.
Con el panorama dispuesto, la tensión en torno al T-MEC genera un campo fértil para el análisis y la anticipación en las relaciones comerciales de América del Norte. Este escenario no solo tiene repercusiones en términos económicos, sino también en la dinámica política regional, que exige seguimiento y atención a los acontecimientos venideros.
Actualización: Esta información corresponde al 14 de febrero de 2026.
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