El esquiador alpino mexicano Lasse Gaxiola vivió el 14 de febrero de 2026 un momento crucial en su trayectoria, al debutar en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina. Con solo 18 años, Gaxiola se convirtió en el competidor más joven de la delegación mexicana en esta edición olímpica, marcando un hito en su carrera.
En la prueba de slalom gigante varonil, Gaxiola concluyó en la posición 53, con un tiempo acumulado de 2:48.08 minutos, situándose a 23.08 segundos del líder. Esta modalidad, conocida por su exigencia técnica, combina velocidad y precisión, exigiendo a los esquiadores una ejecución impecable en un recorrido lleno de giros amplios y cambios de dirección.
Para Gaxiola, este debut representa no solo un logro personal, sino también el inicio de un camino en el deporte de invierno. Su clasificación se debió a su desempeño en la Federación Internacional de Esquí (FIS), lo que lo llevó a este prestigioso escenario olímpico.
Después de finalizar su participación, Gaxiola compartió su experiencia con los medios de comunicación, agradeciendo a sus compatriotas por su apoyo. “Gracias por ver la carrera”, comentó, mientras expresaba lo divertido que ha sido esquiar en un entorno tan hermoso, rodeado de amigos y familiares.
Otro aspecto destacado de su participación es el significativo vínculo familiar que representa. Gaxiola compitió junto a su madre, la esquiadora olímpica Sarah Schleper, haciendo historia como la primera madre e hijo en participar juntos en una misma edición de los Juegos Olímpicos de Invierno. Su historia se remonta a un icónico recuerdo de 2011, cuando Schleper descendió en una prueba de Copa del Mundo con su hijo de apenas cuatro años en brazos. Catorce años después, ambos son parte de la delegación mexicana, simbolizando el legado familiar en el deporte.
Nacido en Colorado en 2008, Gaxiola creció en un ambiente vinculado al esquí alpino, siendo entrenado por destacados profesionales en la disciplina. Su trayectoria incluye un tercer lugar en slalom gigante en competencias juveniles FIS y destacadas actuaciones en circuitos internacionales.
Más allá del resultado de su primer evento olímpico, la participación de Gaxiola señala el comienzo de un proyecto a largo plazo para el esquí alpino en México. Debido a su juventud y su evolución como atleta, se le considera una promesa para futuros ciclos olímpicos, incluidos los de 2030, consolidando así el relevo generacional en esta disciplina deportiva en el país.
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